EDAD CONTEMPORÁNEA

Milicias anarquistas en el Bajo Aragón: su entrada por Calaceite (julio de 1936)

El fracaso del golpe militar del 18 de julio en Cataluña, y su triunfo en Aragón, propició la formación de las columnas de milicianos voluntarios. Irrumpieron con violencia y ocuparon el todo el  territorio aragonés lindante con Cataluña. En pocos días llegaron a las puertas de las tres capitales de provincia de Aragón. Calaceite, puerta de entrada por el sur bajoaragonés, opuso resistencia armada a los “liberadores” y sufrió las consecuencias de su derrota.

 CALACEITE EN 1936

Calaceite está situado a sólo 4 kms. del río Algars, que es el límite de Aragón con Cataluña. La carretera N-420 comunica a Tarragona con Alcañiz y atraviesa su casco urbano, que está conectado por la A-1413 con Cretas y Valderrobres. Calaceite era un pueblo con mucha vida, tenía entonces una población de 3.500 habitantes, divididos y enfrentados por ideologías irreconciliables, como ocurría en toda España.

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Calaceite a principios del siglo XX

Sobre lo acontecido en Calaceite los días del alzamiento, dispongo del testimonio detallado y minucioso, contenido en las memorias de Raimundo Suñer, entonces alcalde republicano del pueblo. Memorias editadas bajo el título:“De Calaceite a Mauthausen”. Dispongo también del borrador de unas memorias de Ángel García, un derechista calaceitano de “buena familia”, que él titula: “Pinceladas Españolas y Vivencias de mi pueblo”. Al parecer, las memorias de García fueron publicadas, pero no he conseguido localizar ninguna referencia de su edición.

Calaceite

Calaceite

Poco después de las elecciones de abril del 36, Suñer fue nombrado alcalde de un ayuntamiento formado por cuatro derechistas y seis miembros de Izquierda Republicana. Era un joven izquierdista de 30 años, nacido en una familia de derechas y, según dice de si mismo, cargado de buena voluntad. Tuvo que lidiar, apoyado por sus camaradas de Izquierda Republicana, con una derecha coriácea, muy experimentada en los negocios y en la política local. Y con unos anarquistas, sin liderazgo claro, reacios a cualquier compromiso que frenase la implantación inmediata de su sueño igualitario.

Suñer intentó imponer su autoridad, y la mantuvo formalmente, pero se vio desbordado por los acontecimientos. El pueblo estaba dividido por ideologías irreconciliables. Había una  derecha firme y cohesionada y una izquierda entusiasta pero desunida y enfrentada.

EL GOLPE Y LAS INCERTIDUMBRES INICIALES

Ayuntamiento Calaceite

Ayuntamiento y Lonja de Calaceite

El 18 de julio se tuvo noticia del alzamiento. Raimundo Suñer, a su regreso del campo, donde había estado labrando todo el día, encontró a los seis concejales de izquierdas en la lonja del ayuntamiento. Le comunicaron la gravedad de la situación y fueron a reunirse con todos los izquierdistas al Centro Republicano Radical-Socialista. Acordaron formar grupos de vigilancia con las armas cortas de que disponían. Hubo propuestas de asaltar el Centro Radical de las derechas y el cuartel de la Guardia Civil, que no fueron aceptadas. Mientras la radio iba dando noticias de la situación en las diferentes regiones de España, las patrullas de los izquierdistas vigilaron sin incidentes las entradas y puntos álgidos de Calaceite.

Los días 19 y 20 se siguió patrullando mientras llegaban noticias tranquilizadoras para unos e inquietantes para otros. El golpe había fracasado en Madrid y Barcelona. Pero había triunfado en Zaragoza y en las otras dos capitales aragonesas. Siguiendo instrucciones del Gobernador Civil de Teruel, Suñer convocó a la Guardia Civil que acudió al ayuntamiento, confirmó su lealtad a la República y se puso disposición del alcalde.  Sus mandos y números,  cumpliendo fielmente su cometido, se incorporaron a las patrullas de vigilancia mejorando la eficacia con su armamento. Siguiendo órdenes del gobernador, Suñer requisó todos los coches, camiones y aparatos de radio pertenecientes a la gente de derechas.

Milicianos

Milicianos

El día 21 llegaron órdenes de la superioridad militar rebelde para que todos los guardias civiles de Calaceite y sus familias, junto con los de Cretas, Beceite, Monroyo y La Fresneda, se concentrasen en  Valderrobres. Este hecho, y el silencio del Gobernador de Teruel, puso en la picota a los izquierdistas de Calaceite que, desconfiados y mal armados, seguían patrullando.

El día 22, dos concejales de derechas pidieron a Suñer las llaves del ayuntamiento. Este se negó a entregarlas y les propuso un pacto verbal que ambas partes aceptaron. El pacto verbal era:“si llegaban fuerzas de fuera, que no les pasaría nada a los ciudadanos del pueblo”. Los republicanos aceptaron el acuerdo, pero los anarquistas no se dieron por aludidos. Los anarquistas y algunos republicanos pidieron a Suñer, reiteradamente, que les permitiese asaltar con armas el Centro de los derechistas, pero el alcalde no lo consintió.

Calle de Calaceite

Calle de Calaceite

DESCONCIERTO  GENERAL EN CALACEITE

El día 23 reinaba una gran desconfianza entre unos y otros. Como en las carreteras aún no había controles, un grupo de jóvenes derechistas se marchó en dirección a Zaragoza y llegó hasta Belchite. La mayor parte de los cabecillas de izquierda salieron en dirección a Tarragona parándose en Caseres y Gandesa. Los anarquistas se concentraron, con los de otros pueblos de todo el Matarraña, en el Mas de l’ Estudiant. De allí salieron hacia Gandesa para incorporarse a las columnas que venían de Tarragona. En Calaceite corrían rumores sobre la llegada de fuerzas derechistas desde Valderrobres o Alcañiz. Otros, por el contrario, esperaban la llegada de las columnas anarquistas catalanas desde Tarragona. La gente moderada de uno y otro bando permaneció en Calaceite esperando acontecimientos.

Plaza Mayor de Calaceite

Plaza Mayor de Calaceite

Por la tarde, Suñer y tres de sus compañeros se dirigieron en un coche hacia Cretas. Antes de llegar, en el Mas del Roig, les dijeron que en Cretas ondeaba otra bandera y que todas las campanas del pueblo habían sonado mucho rato. Precipitadamente regresaron a Calaceite para organizar la defensa, pero no tuvieron tiempo porque los guardias civiles, que venían disparando sus fusiles desde Valderrobres, se hallaban a sólo 1 kilómetro del pueblo.

Los derechistas, sentados en las terrazas de los dos bares de la carretera, tomaban tranquilamente su café, mientras los republicanos y los anarquistas, que aún había en Calaceite, huían en sendos camiones en dirección a Gandesa. Al pasar frente al bar Alcalá, salieron varios disparos de escopeta del camión de los anarquistas, que hirieron de gravedad a una joven de 17 años y a otro vecino del pueblo.

ORGANIZACIÓN DE LA DEFENSA DERECHISTA EN CALACEITE

Bajo el mando del alférez Eduardo Gómez Borredo, habían llegado de Valderrobres 50 guardias civiles para organizar la defensa de Calaceite y enfrentarse a la columna anarquista que venía de Tarragona. Según cuenta Ángel García, unos 250 paisanos derechistas fueron armados con 217 escopetas y algunas carabinas. Contaban además con 30 fusiles y tres ametralladoras. Con estos elementos se organizaron varios grupos armados, dirigidos por guardias civiles, que se situaron en los lugares estratégicos:

Ermita de San Cristobal (Calaceite)

Ermita de San Cristóbal (Calaceite)

  • En el Pla del Arenal, protegiendo el acceso por la N-420 situaron a 50 hombres.
  • En el Castillo había 40 hombres repartidos en dos grupos de 15 y 25 hombres.
  • En la torre de la Iglesia 10 hombres.
  • En el monte de la ermita de San Cristóbal, 100 hombres divididos en dos grupos de 50.
  • En el monte de la ermita de San Antonio, un grupo de 25 hombres.
  • El resto de efectivos controlaba los accesos y la zona urbana de Calaceite.
Poblado ibérico se San Antonio y ermita de Sa Cristobal (Calaceite)

Poblado ibérico se San Antonio y ermita de San Cristóbal (Calaceite)

Mediante un pregón, se ordenó la presencia en el ayuntamiento de los izquierdistas que habían permanecido en el pueblo, muchos de los cuales quedaron retenidos en la cárcel municipal. Otros, que no acudieron, fueron detenidos en sus casas y conducidos al calabozo. No hubo muertos, heridos, ni malos tratos y sus familiares pudieron llevarles ropa y comida mientras duró su detención.

Camión blindado

Camión blindado

Se esperaba que las columnas llegaran por la carretera N-420. Y así intentaron hacerlo, el 24 de julio a las once de la mañana, un autocar y un camión blindados con colchones, procedentes de Reus, seguidos de cerca por una caravana de vehículos cargados de milicianos.

Los del Pla del Arenal, parapetados a un kilómetro del pueblo, abrieron fuego contra los blindados. Sus ocupantes sorprendidos por el ataque, intentaron dar la vuelta para retirarse, pero la estrechez de la carretera se lo impidió y abandonaron el vehículo huyendo a pie, acosados por los disparos hasta alcanzar la caravana, que dando la vuelta, optó por la retirada.

Autocar de las columnas

Autocar de las columnas

EL ASALTO DE LA COLUMNA ANARQUISTA A CALACEITE

El día 24 por la tarde, una avioneta de reconocimiento sobrevoló, a baja altura, el pueblo de Calaceite y regresó a su base en Reus. La columna Ferrer-Carod, encargada de la conquista, estaba asesorada por el teniente coronel Ángel Martínez Peñalver, Comandante Militar de Tarragona, el mismo que había sofocado la insurrección anarquista de Valderrobres en 1933. El tramo de la N-420, desde el río Algars hasta Calaceite, era muy vulnerable en toda su sinuosa subida a media ladera de montaña.

Croquis de la batalla de Calaceite (Ángel García)

Croquis de la batalla de Calaceite (Ángel García)

Sin embargo el ataque desde la carretera de Cretas, con despliegue frente a Calaceite en la llanura de La Clota, no tenía ningún riesgo para un ejército de más de 3.000 atacantes, frente a los 300 defensores de la plaza. Según Ángel García la columna estaba formada por 2.000 milicianos voluntarios, 600 soldados, 400 guardias civiles y un número indeterminado de republicanos y anarquistas de los pueblos de la comarca, que habían huido hacia Gandesa en los días de dominio derechista. Ignoro la cifra real de columnistas, pero la que da Ángel García me parece un poco exagerada.

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Itinerario del asalto a Calaceite

El trayecto seguido por la columna para llegar a Calaceite era más largo y las carreteras eran mucho peores, pero el coste previsible en vidas y material era prácticamente nulo. Para un militar profesional  la estrategia estuvo clara. El itinerario Gandesa-Bot-Arenys de Lledó-Calaceite era el más adecuado para un asalto libre de riesgos.

Saturnino Carod

Saturnino Carod

El día 25 a las 5 de la tarde, los vigías de la torre de la iglesia, divisaron en la lejanía una nube de polvo que, al acercarse, les permitió vislumbrar una caravana de más de 80 vehículos ondeando las banderas rojas y negras. Tocaron las campanas a rebato y con ello se alteró el esquema de defensa. La fuerza mayoritaria parapetada en el Pla del Arenal  se desplazó a La Clota. Se formaron precipitadamente nuevos grupos, que salieron en avanzadilla por La Clota, protegiéndose del fuego enemigo en los numerosos pajares de las eras, que abundan en aquel paraje.

El alférez Eduardo Gómez Borredo, para evitar represalias de última hora, ordenó la liberación de los presos izquierdistas, a pesar del peligro que representaban como quinta columna. Los atacantes enviaron un coche con bandera blanca para negociar la rendición, pero fue tiroteado por un grupo de derechistas y regresó a la caravana. Los de la columna descendieron de los vehículos, se abrieron en abanico y se inició un fuerte tiroteo entre los contendientes. La superioridad numérica de los atacantes hizo batirse en retirada a los defensores que huyeron, unos hacia el pueblo y otros hacia el campo, para evitar represalias. Al anochecer el combate había terminado. Todos los pajares de las eras, la iglesia y algunas casas del pueblo fueron incendiados. Las llamas iluminaron como antorchas la tragedia de aquella noche. El sol de los días siguientes alumbró el drama indeseado que narraré en mi próximo post.

 

BIBLIOGRAFÍA

BADÍA BATALLA, Francesc. “Els Camps de treball a Catalunya durant la Guerra Civil 1936-1939″. Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2001.

BEL, Pedro J. “La Caverna. Sociedad Secreta”. Barcelona, Autoedición, 2011.

http://books.google.es/books/about/La_caverna.html?id=35Rq9S6Rml8C&redir_esc=y

BEL, Pedro J. “La casa del Sabinet. Historia de una familia de derechas”. Barcelona, Autoedición, 2007.

http://books.google.es/books?id=hPt_Nwq05lsC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

BLANC GRAU, Miquel. “De Calaceite a Mauthausen. Memorias de Raimundo Suñer”. Alcañiz,  Centro de Estudios Bajoaragoneses, 2006.

GARCÍA , Ángel. “Pinceladas españolas y vivencias de mi pueblo”, Borrador inédito.

SOUCHY BAUER, Agustín. “Entre los campesinos de Aragón. El comunismo libertario en las comarcas liberadas”. Barcelona, Tusquets Editor, 1977

 

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