EDAD CONTEMPORÁNEA

Ramón Cabrera “El tigre del Maestrazgo” (3): La derrota, el exilio y la “dolce vita”.

Ante la inevitable pérdida de Morella por el empuje del ejército isabelino, los carlistas de Cabrera, en su repliegue, practicaron una política de “tierra quemada” asolaron edificios singulares del Bajo Aragón e incluso algún pueblo entero. La huida de Cabrera con su ejército hacia el exilio francés fue el principio del fin del carlismo en España. El matrimonio de Cabrera con una joven y rica dama inglesa convirtió al “tigre” tortosino en un refinado “gato angora”, acariciado y mimado en todas las cortes absolutistas europeas.

vergara

El abrazo de Vergara

 

EL  PRINCIPIO DEL FIN DEL CARLISMO

General O'Donnell

General O’Donnell

Con la desaparición del frente del norte, el gobierno liberal volcó todas sus fuerzas en la reconquista del reducto morellano de Cabrera, enviando tropas de refresco al mando del general Espartero, que se sumaron a las que ya actuaban con O’Donell  en el Bajo Aragón. Los liberales reunieron más de 80.000 hombres frente a los escasos 20.000 de que disponía Cabrera.

El ataque coincidió con una grave enfermedad sufrida por Cabrera quien contrajo las fiebres tifoideas que lo situaron al borde de la muerte. Tuvo que permanecer varios días en cama, en La Fresneda, y fue trasladado a Morella en sucesivas etapas, con parada en Ráfales y Herbés. Cabrera no se recuperó hasta las vísperas de la caída del reducto morellano en manos de Espartero.

La Fresneda. Ermita de Santa Bárbara

La Fresneda. Ermita de Santa Bárbara

 

SUFRIMIENTOS DE LA SOCIEDAD CIVIL BAJOARAGONESA

La población civil resultó de nuevo perjudicada alternativamente por la presencia de uno y otro ejército. Francisco Foz lo cuenta así:

“Las líneas de las fuerzas de Espartero estaban situadas desde Alcañiz hasta las alturas de los montes próximos a Cantavieja, en donde pasaron el invierno, aprovisionándose de municiones de boca y guerra.

fÓRNOLES-Claustro de la ermita

Fórnoles. Claustro de la ermita.

 Fórnoles, mi pueblo natal, como está situado en una altura y a tres cuartos de hora de la carretera que dirige de Alcañiz a Morella, quedó enclavado en el acordonamiento que pusieron los carlistas frente a Espartero. Al que le alojaron batallones de tropa que apenas cabían de pie. Porque en aquella época apenas contaba 600 habitantes…

Cuatro o cinco veces tuvimos alojado el citado batallón. El sufrimiento fue en extremo molesto, porque además de la molestia de los alojamientos, teníamos que mantenerlos entre unos cuantos pueblos de alrededor del mío. Teníamos que facilitarles leña y agua,  cama y ropas para dormir, y además teníamos que guardarlos de día y de noche, atalayando en las alturas de los montes próximos al pueblo e inmediatos a los caminos que conducían al pueblo.

Iglesia de Monroyo

Constantemente estábamos de servicio de bagajerías (transporte de suministros) y peatones para conducir pliegos (cartas) de un pueblo a otro, bajo pena de la vida si no lo hacíamos como ellos mandaban…”

En la lluviosa primavera de 1840 los carlistas se retiraron  hacia Morella y las tropas de Espartero ocuparon los pueblos:

Estatua equestre de Espartero

Estatua ecuestre de Espartero

“En Fórnoles se alojaron un batallón de tropa, un escuadrón de caballería y cuatro piezas de artillería montada con su correspondiente número de caballerías para conducirlas. Como no había local a propósito para colocarlas, tuvieron que habilitar la iglesia para parque. Las mesas de los altares servían para pesebres donde pudieran comer las caballerías y la sacristía de cárcel para encerrar los delincuentes y de administración militar.

Las mujeres que tenían que amasar lo tenían que hacer en las casas de campo o en los pueblos inmediatos, porque del único horno que había en el pueblo se habían apoderado los soldados para cocinar para ellos. Pero por cierto que no hacía mucha falta el horno, porque se observaba mucha diferencia de la situación carlista a la de entonces.

La mayor parte de la gente del pueblo comíamos de los alimentos de los soldados, que por cierto eran muy abundantes e iba todo muy barato, excepto las bebidas que iban muy caras. El local, que antes había sido granero del diezmo, lo repletaron hasta el tejado de sacos de harina, de judías, arroz y piezas de tocino. El servicio de bagajerías y conducción de correspondencia se lo hacían ellos todo”.

Iglesia de Castelserás

Iglesia de Castelserás

 RETIRADA CARLISTA Y DESOLACIÓN EN LOS PUEBLOS

Cuenta Francisco Foz, que los carlistas, en su retirada hacia Morella destruyeron muchos edificios monumentales para evitar que los de Espartero pudieran utilizarlos como almacenes o lugares de descanso para sus tropas.

Empezaron por quemar y destruir la iglesia y torre de Castelserás, batiendo la torre con barrenos de pólvora. En Valdealgorfa quemaron la ermita del Buen Suceso. En La Fresneda demolieron el castillo y la ermita de Santa Bárbara.

En Fórnoles incendiaron, el grandioso edificio porticado del santuario de la Virgen de Montserrate. Pero pudo apagarse a tiempo y reconstruir rápidamente la parte destruida de los tejados, de manera que los de Espartero aún pudieron alojarse en ella. Ese incendio, que no afectó a la iglesia, lo provocó un tal Giner de La Codoñera.

MONROYO- Palacio del Marqués

Monroyo. Palacio del Marqués

En Monroyo quemaron los edificios principales de la población. Entre ellos la iglesia, el palacio del Marqués, la casa del Administrador y la Casa de la Villa. La Puebla de Alcolea, mas conocida como La Pobleta de Morella, fue arrasada por completo, quedando sin hogar más de veinte familias que la habitaban.

La Pobleta de Morella

La Pobleta de Morella

LA CAIDA DE MORELLA

Morella carlista

Morella carlista

La intensa lluvia y los obstáculos como, cortes en la carretera de Alcañiz a Morella,  colocación de grandes piedras en la calzada y la destrucción de alcantarillas, retrasaron algunos días la llegada de las tropas isabelinas. El 18 de mayo de 1840 Espartero puso cerco a Morella ocupando algunos fuertes de poca importancia, situados en las afueras de la ciudad. Se emplazó en ellos un potente dispositivo artillero que bombardeó la ciudad hasta su rendición.

Durante la semana del 23 al 30 de mayo, día de la rendición, cayeron sobre la ciudad más de 19.000 proyectiles. El incendio de un polvorín, alcanzado por una de las bombas, produjo muchos muertos y la destrucción de varias casas contiguas.

LA RETIRADA, EL EXILIO, EL AMOR Y “LA DOLCE VITA”

Cabrera se retiró con 10.000 hombres hacia Berga, capital carlista de Cataluña, y desde allí pasó a Francia, donde vivió confinado en distintas ciudades, al amparo del gobierno francés. Desde el exilio alentó las actividades guerrilleras de algunos de sus hombres, que se quedaron en el Maestrazgo. Entre estos maquis destacó Tomás Peñarroya, lo Groc del Forcall, a quienes dedicaré otro capítulo.

Ramón_Cabrera

Ramón Cabrera

Cabrera regresó a territorio español en varias ocasiones, para reavivar la lucha del carlismo. Organizó, y en ocasiones financió, algunas intentonas que después de  éxitos relativos fracasaron siempre, pero tuvieron en vilo permanente a los gobiernos liberales.

Las hazañas  de Cabrera fueron conocidas y admiradas en las cortes absolutistas de toda Europa. Liberado del confinamiento, al que estaba sometido por el gobierno francés, inició, desde Londres varias giras por Europa. Acompañado por el pretendiente Don Carlos y un hermano del conde de Montemolín, visitó Viena, Varsovia y Berlín donde fue recibido y agasajado sucesivamente por el emperador de Austria, el zar de Rusia y el rey de Prusia.

En Londres se convirtió en un personaje admirado por la elite conservadora británica. Era invitado con frecuencia a participar en cacerías y cenas de gala. En una cena organizada el 20 de noviembre de 1849 por la duquesa de Inverness, le presentaron a Marianne Catherine Richards, una acaudalada dama británica, catorce años más joven que Cabrera.

Marianne- La esposa de Cabrera

Marianne, esposa de Cabrera

El carácter franco y alegre del ex seminarista tortosino cautivó la atención de la rica inglesa. La penetrante mirada de Cabrera y los relatos de sus aventuras fascinaron a la dama. Fue el inicio de una relación que terminó en matrimonio, celebrado el 29 de mayo de 1850. La belleza y juventud de la mujer y, sobre todo, su inmensa fortuna y las propiedades que poseía, permitieron a Cabrera y a sus hijos llevar una plácida vida de lujo con viajes por toda Europa.

El matrimonio Cabrera disfrutó  de excelentes relaciones con la aristocracia británica y europea, asistiendo a carreras de caballos, cacerías y representaciones de ópera, Dispuso de una lujosa residencia en Londres y una finca de recreo y descanso en la campiña británica. El aguerrido general carlista murió, con 71 años, rodeado de su esposa e hijos el 24 de mayo de 1877 en su finca de Wentworth.

Cabrera en su vejez

Cabrera en su vejez

BIBLIOGRAFÍA

CABELLO Francisco. “Historia de la guerra última en Aragón y Valencia”. Madrid: Imprenta del Colegio de sordo-mudos, 1845

CARIDAD SALVADOR, Antonio. “Cabrera y compañía. Los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840)” Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2014

FOZ, Francisco. “Mis memorias. Andanzas de un veterinario rural (1818-1886)”. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2013

RODRÍGUEZ VIVES, Conxa.“Ramón Cabrera, a l’exili”. Barcelona: Publicacions de l’Abadía de Montserrat, 1989

 

 

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