EDAD CONTEMPORÁNEA

Ramón Cabrera “El Tigre del Maestrazgo” (2): Caudillo del carlismo bajoaragonés (1837 – 1839).

 

Desde Beceite Cabrera intentó en varias ocasiones conquistar Alcañiz y Caspe, pero nunca lo consiguió. El Bajo Aragón estaba exhausto después de dos años de guerra. Entonces estableció su núcleo duro en el Maestrazgo: Cantavieja, Mirambel y Morella, situación que le facilitó la obtención de suministros con sus correrías por las ricas tierras de Castellón y Valencia. Allí creó auténticas estructuras de Estado y llegó a reunir un ejército de 20.000 hombres.

morella-castellon

Morella (Castellón)

CANTAVIEJA Y MIRAMBEL

En la primavera de 1836 los carlistas se apoderaron de la villa de Cantavieja. En 15 días Cabrera la fortificó convirtiéndola en un “nido de águilas” inaccesible. Estableció allí un hospital, creó una academia militar e instaló una fábrica de armas y municiones y convirtió Mirambel en el centro administrativo de su “Estado”.

Cantavieja

Cantavieja

En septiembre Cabrera participó, con pocas ganas, en una expedición por Castilla, Andalucía y Extremadura, acompañando al General Gómez. Pero regresó en enero al tener conocimiento de que los liberales le habían arrebatado Cantavieja, plaza que los carlistas recuperaron en abril de 1837.

En septiembre acompañó a Don Carlos en una expedición a Madrid. La caballería de Cabrera llegó a las tapias del Retiro madrileño, pero la indecisión del “rey” impidió su deseo de atacar la capital. Don Carlos huyó a Francia y Cabrera, decepcionado, se retiró a su refugio de Cantavieja.

Carlistas a las puertas de Madrid

Carlistas a las puertas de Madrid

CONQUISTA DE MORELLA Y APOGEO DEL CARLISMO

El 26 de enero de 1838 los carlistas ocuparon Morella con un espectacular golpe de mano y mejoró sus defensas.

Morella carlista

Morella carlista

El fortificado eje Cantavieja – Mirambel – Morella proporcionó estabilidad a Cabrera. Desde este núcleo inició su expansión hacia el Bajo Aragón y Valencia fortificando las plazas de Castellote, San Mateo, Tales etc. llegando a controlar un extenso territorio en las provincias de Teruel, Tarragona, Castellón, Valencia y Cuenca, llegando a disponer de un ejército de 20.000 hombres perfectamente encuadrado y una administración civil bien organizada.

Combate en Morella

Combate en Morella

El 9 de febrero de 1838 atacó Gandesa pero tuvo que retirarse el 1 de marzo ante la llegada del general San Miguel. El 19 de abril atacó Calanda que capituló tras dos días de intenso bombardeo, donde capturó 393 prisioneros, 412 fusiles y buenos suministros. A continuación ocupó Alcorisa y Samper de Calanda. Y atacó Alcañiz, hecho relatado en este mismo blog por José Antonio Benavente:

https://historiasdelbajoaragon.wordpress.com/2012/12/10/el-primer-asedio-de-alcaniz-en-las-guerras-carlistas/ .

Morella Portal

Morella, Portal

El general isabelino Oraa preparó una importante expedición para atacar Morella. Cabrera, se dedicó a almacenar en sus fortalezas todo tipo de provisiones y hostigó a su enemigo para evitar el peligro. En estos combates actuó de manera temeraria, lanzándose en ocasiones con un centenar de jinetes contra batallones completos del ejército liberal. Además hizo fusilar en Morella a 17 de sus oficiales, por supuesta conspiración para entregar la plaza al enemigo. A pesar de sus esfuerzos, no pudo evitar que Morella fuera sitiada por Oraa el 9 de agosto de 1838.

Territorio y rutas carlistas

Territorio y rutas carlistas

 

ASEDIO DE MORELLA Y TRIUNFO EN MAELLA

Durante el asedio de Morella la resistencia de Cabrera fue épica, hostigó a los sitiadores con hábiles estratagemas, con ataques nocturnos, y con enfrentamientos a campo abierto. En esta situación, el 19 de agosto Oraa, falto de suministros, levantó el cerco y retiró sus tropas, que fueron perseguidas por los hombres de Cabrera. Por esta heroica y brillante defensa, el pretendiente Don Carlos le ascendió a Teniente General y otorgó a Cabrera el título de Conde de Morella.

Muerte_del_General_Pardiñas_en_la_acción_de_Maella

Muerte del General Pardiñas en la acción de Maella (Zaragoza)

El 27 de septiembre salió hacia Calaceite para atacar a la división del general Pardiñas a quien sorprendió en Maella. Allí se enfrentaron los dos ejércitos con éxito inicial de los liberales. Pero Cabrera, herido en un brazo, reaccionó reagrupando a sus fuerzas en dispersión. Para darles ejemplo, él mismo realizó una carga con la ayuda de sus ordenanzas y, después de seis horas de combate, los carlistas aniquilaron a toda la división, la cual perdió, entre muertos y prisioneros, a 4.500 combatientes de los 5.500 que disponía. El propio Pardiñas murió en el combate. En represalia por acciones similares, Cabrera hizo fusilar a 50 prisioneros y 40 heridos del hospital de Maella.

Los prisioneros fueron conducidos, en condiciones muy duras a Morella y El Forcall y posteriormente al convento de Benifassar y a Beceite. Francisco Foz lo cuenta así:

Asalto carlista

Asalto carlista

“El botín y los prisioneros fueron conducidos a Morella y El Horcajo, cerrándoles en edificios que apenas podían estar de pie. Entre esto y el estar mal alimentados resultaron fiebres infecciosas que los diezmaban, por cuya causa los trasladaron a Beceite y convento de Benifasá, no por la mira del bien de ellos, sino por que no se contagiaran aquellas poblaciones.

Al conducir dichos prisioneros desde Maella, se dio la orden de que a los prisioneros que no pudieran seguir las filas por el cansancio o por enfermedad se les fusilara en el mismo acto. Orden que también se dio al ser trasladados a Beceite y Benifasá, orden que se cumplió al pie de la letra

La batalla de Maella

Desde Maella a Morella. Creo fueron pocos los que murieron por efecto de tal orden porque los soldados habían estado bien alimentados en las tropas del gobierno; pero cuando fueron trasladados a los puntos mencionados de Benifasá y Beceite fueron muchos los que murieron fusilados por no poder seguir andando. Efecto de las grandes necesidades y enfermedades que habían sufrido.

Entre Peñarroya y Beceite fueron fusilados de una vez sobre 25 o 30, sólo porque no podían andar. Lo mismo sucedió entre Peñarroya y La Puebla de Benifasá… Los pueblos inmediatos tuvieron que salir a dar sepultura a los cadáveres, que lo hacían en el mismo punto donde los encontraban.”

Combate con una partida carlista

Combate con una partida carlista

 

 LA PERSONALIDAD DE CABRERA

Durante este período la actividad de Cabrera fue frenética e incansable, demostrando sus dotes organizativas, su valor temerario, su fría crueldad con el enemigo y con sus subordinados cobardes o desleales. Sin embargo era muy querido por sus hombres fieles por el cuidado que ponía en recoger y no abandonar nunca a sus heridos. Siempre se preocupó personalmente de que sus hombres estuvieran bien alimentados y nunca se retiraba a comer o a descansar, hasta que lo habían hecho sus subordinados. Antonio Caridad Salvador en su libro Cabrera y compañía. Los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840)” lo describe así:

El general carlista Ramon Cabrera

El general carlista Ramon Cabrera

De su aspecto físico sabemos que medía 1,63 metros (una estatura normal para la época), que tenía una muscu­latura marcada y que era de movimientos frecuentes y rápidos. Su cabello era negro, sus ojos marrones y las cejas muy pobladas, con una mirada penetrante y fascinadora, pero que hacía temblar a todos cuando fruncía las cejas. Por otra parte, su bigote y sus patillas eran cortos, con una piel de color algo amarillento, similar a la de un árabe o un bereber. En cuanto a su personalidad, en sus mo­mentos de calma era festivo y jovial, así como amable en la conversación ordi­naria.

Raras veces estaba tranquilo, ya que su actividad era prodigiosa y andaba aceleradamente. Gustaba de oír las opiniones de los demás en los asuntos que eran de especial importancia, pero en cuanto él había decidido, su decisión era irrevocable. Tenía mucha imaginación y memoria y, aunque no era un gran ora­dor, sus palabras generaban siempre entusiasmo entre sus soldados. Reservado y sagaz en el arte de la guerra, sus adversarios casi nunca le pillaron despre­venido. Por otra parte, sus continuas marchas tenían al enemigo en constante movimiento, sin dejarle tiempo para emprender operaciones ofensivas.

 

BIBLIOGRAFÍA

CABELLO Francisco. “Historia de la guerra última en Aragón y Valencia”. Madrid: Imprenta del Colegio de sordo-mudos, 1845

CARIDAD SALVADOR, Antonio. “Cabrera y compañía. Los jefes del carlismo en el frente del Maestrazgo (1833-1840)” Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2014

FOZ, Francisco. “Mis memorias. Andanzas de un veterinario rural (1818-1886)”. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2013

RÚJULA LÓPEZ, Pedro. “Contrarrevolución. Realismo y Carlismo en Aragón y el Maestrazgo, 1820-1840”. Zaragoza: Prensas universitarias de Zaragoza, 1998.

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