EDAD CONTEMPORÁNEA

Cabecillas carlistas del Bajo Aragón según Francisco Foz

Francisco Foz dice en sus memorias: “Mi ánimo no es más que describir, a grandes rasgos, los principales sucesos que han podido llegar a mi conocimiento, especialmente en mi país del Bajo Aragón y del Maestrazgo de Morella, en donde tan tristes sucesos ocurrieron por ser el foco de la existencia de los carlistas”.

LOS REALISTAS EN EL BAJO ARAGÓN

La revolución de Riego, en 1820, obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de Cádiz y se implantó en España un régimen liberal-democrático que duró tres años. Fue el llamado “Trienio liberal” que terminó en 1823 con la invasión francesa de “Los cien mil Hijos de San Luis”. Con esta guerra se impuso de nuevo el absolutismo del antiguo régimen.

Don Carlos, el pretendiente

Don Carlos, el pretendiente

Para afianzar su poder absoluto, el rey Fernando VII creó en todos los municipios de España el denominado “Cuerpo de Voluntarios Realistas”, apoyado por gran parte del clero y compuesto por los defensores más acérrimos de la tradición y los antiguos fueros. Muchos de estos voluntarios ya habían participado en insurrecciones realistas durante el “Trienio liberal”. Al morir el rey en 1833 y estallar la guerra dinástica, los realistas tomaron partido a favor don Carlos, el pretendiente hermano de Fernando VII.

En casi todos los pueblos de Bajo Aragón había militares realistas, retirados al finalizar la guerra, que se habían quedado con la paga reducida por su condición de reservistas. Según Francisco Foz:

“La mayor parte de las personas que se prestaron para capitanear las fuerzas, que se acogieron a secundar las ideas de D. Carlos, procedían de la guerra habida en los años 20 y 22 que sostuvieron entre liberales y los que entonces llamaban realistas… De estos echó mano D. Carlos. Lo que aceptaron con gusto, porque de lo contrario se quedaban sin paga.

Combate con una partida carlista

Combate con una partida carlista

De mi pueblo (Fórnoles) había dos que cobraban la paga de segundos tenientes. Los que también empuñaron las armas. Los que por cierto fueron muy desgraciados, porque el uno murió acuchillado por la caballería del gobierno en el pueblo de Mas de las Matas, y el otro fue hecho prisionero en el ataque de Horta y luego fue fusilado en las eras de Alcañiz”.

Partida carlista

Partida carlista

LAS PARTIDAS Y SUS CABECILLAS

Manuel Carnicer

Manuel Carnicer

El valor, la habilidad y la suerte de cada uno, determinó el liderazgo de las partidas que actuaron en el Bajo Aragón y el Maestrazgo. De Alcañiz, destacó Manuel Carnicer que tuvo el mando supremo de todas las facciones de Aragón, parte de Valencia y Cataluña. De Samper de Calanda salió Joaquín Quílez que fue segundo jefe después de Carnicer. Hubo muchos cabecillas, de menor importancia, como Juan Pellicer de Caspe, Pablo Montañés de Mazaleón, Joaquín Bosque de Calanda y otros de distintos pueblos del Bajo Aragón y el Maestrazgo. Por fin se impuso el liderazgo indiscutible de Ramón Cabrera de Tortosa, a quien dedicaré uno o varios capítulos aparte.

El primer pronunciamiento habido en Aragón, contra el gobierno de Isabel II,  a favor de don Carlos, se produjo en La Codoñera, pueblo donde había muchos realistas favorables a la causa carlista. El 12 de octubre de 1833 Manuel Carnicer proclamó en La Codoñera a don Carlos V como Rey de España. En noviembre lo hicieron en Morella Rafael Ram de Viu, Barón de Herbés y  Carlos Victoria, acompañados y alentados por el propio Carnicer.

Rafael Ram deViu (Barón de Herbés)

Rafael Ram de Viu (Barón de Herbés)

Al principio los carlistas actuaban como guerrilleros, sin dominio del territorio y sin una línea de frente ante los liberales. Francisco Foz cuenta que:

“En los primeros años de la guerra, los carlistas tuvieron muchas altas y bajas. Cansados por la persecución que les hacían los jefes liberales…Contribuyendo a ello la mala organización y falta de armas que tenían los carlistas. Por lo que no podían competir con las fuerzas del gobierno. Y, al efecto, tenían que ampararse en el escabroso territorio del Maestrazgo de Morella y Puertos de Beceite, causando muchas molestias a sus habitantes, que tenían que mantenerlos, vestirlos y calzarlos”.

LA DESAPARICIÓN DE CABECILLAS Y EL ASCENSO DE  CABRERA

Un ex seminarista de Tortosa, Ramón Cabrera, destacó entre los cabecillas, por el éxito de las acciones de su partida, demostrando genio guerrero y una enorme frialdad. La presencia de su jefe, el alcañizano Carnicer, era un obstáculo para sus aspiraciones. Cabrera viajó a Navarra para entrevistarse con don Carlos y pedirle armas y pertrechos de guerra, de los que andaban muy escasos los carlistas del Bajo Aragón. Francisco Foz cuenta en sus memorias que Cabrera:

Oficial Carlista

Oficial carlista

“En el momento de su regreso, tuvo una entrevista con Carnicer entre los pueblos de Ladruñán y Villarluengo el 8 de marzo de 1835, en la que le entregó un pliego Cabrera a su jefe, en el que se disponía que Carnicer pasase al norte, a recibir órdenes de D. Carlos.

Como no podía negarse a tal orden, como la distancia era larga y había de pasar por muchos puntos en donde había fuerzas del gobierno, determinó disfrazarse de arriero y, con dos borricos, se dirigió hacia Navarra. Pero, al pasar el puente de Miranda sobre el Ebro, fue conocido por una persona que le había visto muchas veces, reconociéndolo por una endeble cicatriz que tenía en la cara (según se cuenta).

Zona de correrías carlistas

Zona de correrías carlistas

El sujeto dio parte, resultando que Carnicer fue hecho prisionero y luego fusilado el 6 de abril del mencionado año 1835. Este suceso siempre se ha explicado así. Pero algunos maliciosos han supuesto que fue una jugada de mala ley de Cabrera, con objeto de quedarse el poder de las fuerzas que comandaba el dicho Carnicer, como así sucedió, o al menos la mayor parte de ellas. Y digo la mayor parte porque algunos se fueron con D. Joaquín Quílez, con los que ya pudo salir de las tierras del Bajo Aragón y el Maestrazgo dirigiéndose hacia tierras de Daroca y Belchite, con objeto de reclutar gente, armas y demás pertrechos de guerra.

En esta salida de su hábitat natural, Quílez y sus hombres tuvieron un encontronazo y un rifirrafe con tropas del gobierno en Herrera de los Navarros, en el que hubo algunos muertos por ambas partes. Pero obtuvieron un buen botín y unos cuantos prisioneros, dirigiéndose entonces hacia Muniesa. Y sigue Francisco Foz:

Rifirrafe entre carlista y liberales

Rifirrafe entre carlista y liberales

“Quílez, como es regular, marchaba lleno de regocijo y satisfacción por el triunfo obtenido. Pero la divina providencia tenía dispuesto que aquella alegría sería muy poco duradera. Porque, un poco antes de llegar a Muniesa, uno de los prisioneros (dicen que era corneta) se le encaró, con su propio fusil, disparándole un balazo que le hirió mortalmente… La muerte de Quílez sirvió de mucha alegría a Cabrera, porque entonces quedó de jefe superior del país que él hacía sus correrías”.

Pillaje

Pillaje

BIBLIOGRAFÍA

FOZ, Francisco. “Mis memorias. Andanzas de un veterinario rural (1818-1886)”. Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2013.

RÚJULA LÓPEZ, Pedro. “Contrarrevolución. Realismo y Carlismo en Aragón y el Maestrazgo, 1820-1840”. Zaragoza: Prensas universitarias de Zaragoza, 1998.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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