EDAD CONTEMPORÁNEA

El caso Lorenzo Alegre Margelí: la última ejecución pública en Valderrobres (Teruel)

Lorenzo Alegre, preso en Valderrobres en 1884, es ayudado por su carcelero para escapar y en la fuga asesina a su mujer. Nuevamente preso es condenado a muerte en juicio celebrado en la Audiencia de Alcañiz. De nada sirvieron las gestiones al más alto nivel que efectuaron los políticos bajoaragoneses en Madrid para que se le conmutase la pena. La ejecución publica del reo hizo necesaria la protección de una fuerza militar venida de Zaragoza.

Valderrobres en el siglo XIX, disponía de juzgado de primera Instancia que se encargaba de la instrucción de casos de tipo civil y criminal. Eran tiempos muy violentos. Las guerras carlistas tuvieron allí una gran incidencia, pero también en los periodos de entreguerras se sucedían con bastante frecuencia los asesinatos, duelos, disputas de todo tipo, que acababan con algún muerto o malherido. Había bandoleros, partidas de ladrones… El juzgado disponía de cárceles del partido donde se encerraba a los acusados preventivos y a los condenados. De vez en cuando, también, se aplicaba la pena capital a reos sentenciados por crímenes de asesinato.

De finales de aquel siglo hemos tenido noticia de dos ejecuciones. La primera, el 31 de marzo de 1876, fue la de Cristobal Ramón Vilas alias “Naseta”, convicto y confeso, por el asesinato de don Cosme Insa. No consta que hubiera oposición a la misma ni alteraciones del orden. La última condena, sin embargo llamo nuestra atención por el propio suceso, las circunstancias en que se desarrolló todo el proceso y el dramático y pormenorizado relato de su triste epílogo.

Los hechos tuvieron lugar en los años 1884 y 1885. El 23 de noviembre de 1884 Lorenzo Alegre Margeli, que se encontraba cumpliendo condena por violación en las cárceles de Valderrobres, ayudado del alcaide o carcelero, Antonio Botella, que le dejó escapar, asesinó a su mujer, degollándola en su propia cama, en el pueblo de La Fresneda. La desdichada fue Miguela o Micaela Bosque, según los textos, que era hija de una de las principales familias del pueblo.

DSC_0028

La Fresneda

Ambos, el presunto asesino y su carcelero fueron detenidos. Al segundo el propio Juzgado de Instrucción de Valderrobres lo suspende de empleo y sueldo a mediados de diciembre, “por suponérsele cómplice de un asesinato que perpetró poco ha en aquella villa uno de los presos confiados a su custodia”.

Del suceso se hace eco el periódico El Loro: “Lean Vds. Valderrobres tiene una cárcel, y esta cárcel tenía, para el consumo de los parroquianos, un alcaide que ha resultado cómplice de un asesinato que perpetró hace poco tiempo en aquella villa uno de los presos confiados a su custodia. Con que ya ven Vds. Que genero de custodia usaban los presos de Valderrobres. Un alcaide asesino. ¿De dónde sacarán los conservadores estos alcaides?”.

A principios de marzo de 1885 se celebró en la Audiencia de Alcañiz juicio oral por la causa seguida contra los acusados. El fiscal pidió para el procesado, Lorenzo Alegre Margeli, supuesto autor del asesinato y marido de la víctima, la pena de muerte, y para Antonio Botella, alcaide de las cárceles de Valderrobres, “que parece ayudó indirectamente a la comisión del crimen, cadena perpetua”.

Decretada la sentencia y publicada se impone a Alegre la pena de muerte, y a Botella la de “17 años, cuatro meses y un día de cadena”.

Del segundo ya no sabremos nada más. Pero a partir de este momento no dejan de sorprender los esfuerzos que realizaran los diputados de Teruel en las cortes de Madrid para conmutar la pena del principal acusado o indultarlo. Es muy extraño que un preso por violación que escapa de la cárcel y posteriormente se le acuse del asesinato de su mujer sea objeto de tantas atenciones por parte de los políticos locales de la época con influencia en la capital.

A finales de septiembre el diputado en cortes de Madrid por el partido judicial de Valderrobres, Joaquin Sastrón y Piñol se entrevista con el ministro de Gracia y Justicia para entregarle una solicitud de todos los vecinos de Valderrobres en la que piden el indulto del reo sentenciado a muerte. El ministro le recibe “con la acostumbrada benevolencia” y se acuerda que el asunto será tratado más adelante en el consejo de ministros.

DSCN3543

Ayuntamiento de Valderrobres. Las cárceles del partido estaban situadas en la azotea.

El 21 de octubre entre los expedientes de indulto que fueron discutidos en el Consejo de Ministros está el de Lorenzo Alegre Margelí. El diputado Sastrón visitó previamente a cada uno de los ministros para que se interesaran en favor de Lorenzo Alegre y si era posible que aconsejaran al rey sobre la conmutación de la pena.

Al día siguiente el diputado pensaba visitar al Rey, implorando su Real clemencia en favor de Alegre. Al parecer la ejecución de la pena tenía que llevarse a cabo en la sede de la Audiencia, pero la población en masa de Alcañiz, deseaba que el patíbulo no se alzase allí, donde no se recordaba un caso igual. El diputado hacía constar que la tasa de criminalidad de la provincia de Teruel era una de las más bajas de toda España.

Las gestiones de Sastrón no sirvieron de nada. Al día siguiente, entre los indultos denegados por el Consejo de Ministros figuraba el de Lorenzo Alegre.

El día 31 de octubre los diputados por Teruel, señores Sastrón y Castell se entrevistaron con el señor Cánovas para reiterar su súplica de indulto en favor del reo condenado a la última pena. Tampoco consiguieron ningún resultado positivo, y el procedimiento siguió adelante.

El 19 de noviembre una crónica periodística informa de que por el tren del Bajo Aragón ha salido el ejecutor de la justicia, el verdugo, de la Audiencia de Zaragoza, con dirección a Alcañiz, y de paso para Valderrobres, donde llevará a efecto la sentencia de pena capital dictada por la Audiencia de Alcañiz contra Lorenzo Alegre Margelí.

La oposición a la aplicación de la pena debía ser mayoritaria entre la población de Valderrobres y su partido judicial pues el mismo día de la salida del verdugo de Zaragoza, salió “una compañía de infantería del Regimiento nº 1 y una sección de Lanceros del Rey, para prestar los auxilios que fueren necesarios al juzgado de dicho punto”, en el que tendrá lugar la ejecución.

DSCN3610

El arrabal de Valderrobres a principios del siglo XX

Llegado el verdugo de Zaragoza se procedió inmediatamente a levantar el tablado.

A las ocho de la mañana del día 27 pusieron al reo en capilla, previa notificación de la sentencia, la lectura de la cual escuchó de pie y en medio de la mayor entereza y serenidad. Durante dicho acto interrumpió dos veces al escribano que practicaba aquella diligencia, al final de la lectura de los resultandos, añadiendo a las palabras “hechos probados” y vistos, aunque con ironía sardónica.

Al ser requerido a firmar la notificación, se negó protestando que no lo hacía porque el mismo resultado daría, pasando por si solo a la capilla y sin ofrecer resistencia, contrariamente a lo que los presentes esperaban pues anteriormente había indicado que si se diera el caso se resistiría.

Ignoraba el reo que semejante acto estuviese tan cerca. En manera alguna creía que hubiese de expiar su delito con la última pena; pues tenía, además de gran confianza en el indulto, la idea equivocada de que a nadie se puede aplicar la pena de muerte sin confesar el delito o probarse este con testigos presenciales.

En la capilla recibió inmediatamente la visita del señor alcalde y de un deudo, siguiendo luego la del señor cura párroco y más tarde la de otros dos sacerdotes, habiendo preguntando al primero cuando tendría lugar la ejecución.

A las nueve y media tomó una copa de aguardiente y a las doce comió un poco de carne. Hasta este momento, las dos de la tarde, estuvo tan tranquilo como sereno, lamentándose de que iba a expiar un delito que él no había cometido, y sintiendo que tuviera que estar tantas horas en capilla y que se molestasen por él. Se quejaba de que no le dolía el mundo y aseguraba que su principal sentimiento era la angustia y situación que estarían atravesando sus padres, hermanos y familia.

A la una y media de la tarde llegó una compañía de infantería y una sección de caballería de lanceros del Rey, procedentes de la guarnición de Zaragoza. Inmediatamente se relevó la guardia que custodiaba la capilla, compuesta de guardas y dependientes del Ayuntamiento, que tuvieron que prestar aquel servicio hasta aquel momento.

Según un cronista el reo conservó hasta el último momento bastante serenidad. Por la noche cenó tranquilamente, pero no pudo conciliar el sueño, aunque lo intentó, acostándose en la cama. “A las seis de la mañana se le administró el Santo Viático con la más solemne concurrencia”.

Fue auxiliado hasta el patíbulo por los Curas Párrocos de Valderrobres y Valjunquera, pueblo este último donde residían sus ancianos padres.

imagesEGC13R54

Artefacto de garrote vil

La aplicación de la pena se efectuó el día 28, sábado: “Cerca de las nueve salió de la capilla, en que fue depositado, el reo Lorenzo Alegre, vecino de La Fresneda, sentenciado a pena capital por delito de asesinato cometido en la persona de su esposa hace poco más de un año”.

“Antes de subir al cadalso se ha reconciliado con el Cura párroco de Valjunquera, subiendo después sin auxilio de nadie”.

“Poco antes de ser ejecutado se despidió de un amigo de Fresneda, a quien distinguió entre la muchedumbre”.

“Más de 3.000 personas de los pueblos comarcanos han presenciado el triste espectáculo, retirándose luego con el pesar profundo que en los pueblos tranquilos producen siempre los actos de esta índole”.

“Hace cuarenta y cinco años que se estableció en este pueblo, Valderrobres, un juzgado de primera instancia, y desde entonces solo se había presenciado en él, hace seis u ocho años, un acto semejante. Por esta causa, la impresión de todos los habitantes de la comarca ha sido extraordinaria”.

Las cárceles del juzgado de Valderrobres estaban situadas en la parte alta del edificio del Ayuntamiento. De allí es donde escapó el acusado de violación. No deja de ser extraño y bastante rocambolesco el hecho de que escapara, ayudado por su carcelero, y posteriormente fuera a asesinar a su mujer en La Fresneda.

Seguramente nunca sabremos lo que realmente sucedió. Alegre se consideraba inocente de la acusación de asesinato pero al ser previamente sujeto del cargo de violación, y en situación de fugado de la justicia, su posición era de difícil justificación. Si realmente mató a su mujer es impensable que la asesinara como venganza porque fuese la denunciante de violación, pues no era propio de la época, ya que la misma acusación de violación era muy infrecuente. Sería por otro motivo. Quizás una vez fugado corriera a encontrase con su mujer para justificarse y tuvieran una discusión que acabara mal. Es posible también que le inculparan de un crimen que no cometió. Algún deudo de la persona violada pudo tomar venganza en la mujer del acusado. Lo que es evidente es que todo apuntaba en su contra y los jueces al parecer lo tuvieron bastante claro.

DSC_0034

Calle de La Fantasma en La Fresneda

El lugar del crimen, en el pueblo de La Fresneda, creemos que pudo ser en casa Bosque, en la calle de La Fantasma, de aquel pueblo. Es un nombre para una calle que llama mucho la atención a los visitantes y forasteros. Creemos que probablemente tenga que ver con los hechos que relatamos dado que habitualmente se relaciona la aparición de fantasmas con lugares donde se han producidos muertes violentas. En este caso la muerte de una mujer.

La ejecución del acusado se efectuó a garrote vil, que era el tipo de artefacto utilizado para estos fines, seguramente que no en la plaza pública de Valderrobres, donde habitualmente se levanta el tablado para la celebración de las fiestas patronales, ya que es un espacio demasiado pequeño para albergar a los tres mil comarcanos que acudieron a presenciarla sino en un espacio más abierto, suponemos en los alrededores de donde actualmente están los jardines público de las escuelas, en el arrabal. Es la distancia que puede cubrirse con una compañía de soldados y era donde había un espacio suficiente donde instalar el tablado para la ejecución y que permitiera la presencia de gran muchedumbre de curiosos. El arrabal del puente, al otro lado del rio, por aquellas fechas era básicamente un barrio industrial que llegaba a la línea de la acequia La Sequiola, que proveía de agua a dos o tres industrias de transformación de aceite.

AS11076[1]

Garrote Vil, pintura de Ramón Casas, 1894.

Bibliografía:

  • La Correspondencia en España, 1885
  • El Día, 1884
  • 1885
  • Diario de Teruel, 1885
  • La Epoca, 1885
  • El Imparcial, 1885
  • El Liberal, 1885
  • El Loro, 1884
  • El Siglo Futuro, 1885

–        La Unión, 1885

Anuncios

Danos tu opinión!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s