CULTURA IBÉRICA Y ROMANA/HISTORIOGRAFIA

Estelas ibéricas del Bajo Aragón (IV): Les Miravetes, Cretas (Teruel).

Un corcel de pies ligeros que cabalgaba entre Cretas y Valdeltormo.

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Figura de la estela publicada por Juan cabré.

 

Un lugar en Cretas… con cuatro nombres.

 

Suele ser habitual que la toponimia de los yacimientos arqueológicos, a lo largo de su vida sobre papel impreso, sufra cambios. La contrapartida de tal evolución (por lo general involuntaria) llega cuando se olvida la posibilidad de tal proceso.
Por ello debemos tener claro que en el caso de Les Miravetes, encontraremos en la bibliografía al menos otras tres variantes nominales: La Mirabeta; La Miraveta y Los Miravetes.

 

Un lugar en Cretas … sus visitantes.

 

Sobre el hallazgo de la estela, Juan Cabré nos indicaba los siguientes datos y consideraciones:

Es propietat del veí de Valdeltormo Salvador Meis, qui el va trobar en posar en cultiu un tros de terreny erm situat dintre de la seua masia, en la partida coneguda per Les Miravetes. El nom d’aquesta zona ve d’estar veritablement a la mira, vigilància i protecció de l’enorme i pronunciadíssim puig del mateix nom, i en el cim del qual queden restes d’un poblat ibèric que, per la seva posició topogràfica, dominant el riu Matarranya, així com el que està situat en el puig de l’altre costat del dit riu, el de la Torre cremada, vigilava des dels seus baluards llegües i més llegües, essent fàcil veure des de lluny el pas dels enemics pel citat riu i posar-se en condicions de defensa, cosa senzilla a aquestes dues estacions arqueològiques preromanes, per llur excepcional situación (Cabré 1923, 633).

La partida de Les Miravetes se encuentra en el extremo del sector noroccidental del término municipal de Cretas, junto a la margen derecha del río Matarraña. Allí como vemos, se constató por el calaceitano la existencia de un poblado ibérico al que se debería denominar del mateix nom, es decir: Les Miravetes.

Ya en el mismo número del Anuari de L’institut D’estudis Catalans, algunas páginas después, en otro artículo de Pere Bosch Gimpera, se planteará una ligera variante para el mismo lugar: La Mirabeta de Cretes (Bosch 1923, 654), que va a contar con mayor predicamento en su versión La Miraveta (Bosch 1929) entre los estudios arqueológicos posteriores, aunque no ocurrirá lo mismo por lo que respecta a su término municipal de origen.

 

Situación de los enclaves vinculados al hallazgo de las estelas en el término de Cretas. En cursiva los mases y en texto regular los yacimientos arqueológicos de procedencia.

Situación de los enclaves vinculados al hallazgo de las estelas en el término de Cretas. En cursiva los mases y en texto regular los yacimientos arqueológicos de procedencia.

 

El conocimiento por ambos investigadores de la zona, no debió diferir mucho en el tiempo.

A finales de agosto de 1916, el estudioso calaceitano Santigo Vidiella, comunicaba a Bosch el descubrimiento de una nueva estela (tal vez de la que tratamos u otra del yacimiento de Palermo I en Caspe) y dos nuevos enclaves de interés que pronto serían visitados (Gracia y Fullola 2008, 163). Sabemos que la estancia del barcelonés junto a Lorenzo Pérez Temprado (Vallespí 2010, 296) se realizó en septiembre de ese año y su descripción coincide plenamente con la de Cabré: Cretes – La Mirabeta. Aquesta estació es trova al cim d’un toçal d’aquest nom al peu del qual hi passa el riu Matarranya. A l’altre banda hi ha le de la Torre Cremada del terme de Valdeltormo. L’estació de la Mirabeta ocupa tot el cim i té una forma més o menos redona, d’uns 15 m de diametre. Es veuen algún clots que sembla que feu el P. Furgús. Pero casi tot es encara intacta. Per la superficie es troven algún testos (Bosch Diari 1916, 278 en Moret et alii 2006, 144).

De todo ello podemos deducir que la zona y el yacimiento estaban entonces bastante claros, así como que las primeras intervenciones en el enclave pudieron realizarse en agosto de 1907 (La Redacción 1909, 91) por el religioso jesuita de origen francés Julio Furgús (cuyo apellido original era Fourgous).

 

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A la izquierda (sentado) Santiago Vidiella, de pie Lorenzo Pérez Temprado. A la derecha Pere Bosch Gimpera.

 

El religioso Julio Furgús.

El religioso Julio Furgús.

 

En 1918, Bosch intentaría infructuosamente comenzar la excavación de La Miraveta (Vallespí 2010, 300). Seis años después volvía a obtener permiso para ello aunque de nuevo con similar resultado (Vallespí 2010, 307). Desde entonces, y hasta las prospecciones realizadas entre 1997 y 2000 (Moret et alii 2006, 144) el enclave pasó a engrosar los listados arqueológicos con una errónea localización. El destino quiso que dos de nuestros vecinos transpirenaicos (naturales de Toulouse) abrieran y cerraran un círculo casi centenario de investigaciones arqueológicas en el lugar.

 

Vista del entorno de Molinet d'en Vidre en el valle del Matarraña. En la cima el poblado de Les Miravetes.

Vista del entorno de Molinet d’en Vidre en el valle del Matarraña. En la cima el poblado de Les Miravetes.

 

Pierre Moret nos indica que sobre la cima se descubren restos de construcciones identificables como un importante establecimiento fortificado de pequeño tamaño que debía servir de atalaya y de reducto defensivo. En su ladera suroccidental se adivinan más restos murales que debían continuar el hábitat hasta alcanzar una potente plataforma rocosa, defensa escarpada natural sobre el río Matarraña. Los materiales recogidos en superficie indican dos momentos de ocupación fechables entre mediados del siglo VII y el siglo IV a.C.: Primera Edad del Hierro e Ibérico Pleno (Moret et alii 2006, 145).

 

Plataforma rocosa y escarpe defensivo natural en La Miraveta

Plataforma rocosa y escarpe defensivo natural en La Miraveta.

 

Analizado el hallazgo y su lugar de origen, como venimos repitiendo, la cronología del poblado de La Miraveta (del que verosímilmente procede la estela de Les Miravetes) vuelve a insistir en la posibilidad de fechar estas estelas también en época prerromana, al igual que ocurre, como ya hemos repasado en entregas anteriores, con las de Tossal de les Forques y Mas de Pere la Reina.

 

Panorámica desde la cumbre de Les Miravetes hacia el sur. An primer plano a la izquierda piedras caídas de construcciones.

Panorámica desde la cumbre de La Miraveta hacia el sur. En primer plano a la izquierda, piedras caídas de construcciones.

 

Un lugar en Cretas … las personas que trabajaban en él.

La estela que marchó a Valdeltormo.

 

Según hemos leido, Cabré indica que la estela era propiedad de Salvador Meis vecino de Valdeltormo. La había encontrado en un terreno baldío cerca de su mas.

Indaguemos sobre Salvador. El censo electoral de 1904 sólo muestra en la mencionada localidad a Salvador Meix Ibáñez de 54 años. Parece bastante razonable identificar Meis y Meix, asumiendo un ligero cambio en la trascripción del apellido por parte de Cabré, o de sus correctores en el artículo publicado en el Anuari.

Otra fuente testimonial la constituye la cartografía planimétrica del Instituto Geográfico y Estadístico 1:25000, Hoja 496, Zona 1ª del término de Cretas. En 1922 señala la existencia de una Masía de Moix a 800 metros al noreste de la cima del yacimiento arqueológico. Un nuevo matiz de cambio en el apellido, pero perfectamente comprensible como otro error, esta vez atribuible al oído del topógrafo.

 

Planimetría 1922. Resaltado en amarillo el Mas de Moix.

Planimetría 1922. Resaltado en amarillo el Mas de Moix.

 

Recurramos además al conocimiento sobre el terreno para contrastar estos apuntes. De nuevo volvemos a dar la paliza a Juan Luis Camps de Cretas con resultados muy alentadores: puesto en contacto con Carles Sancho Meix, descendiente de Salvador Meix, nos indica que la construcción rural era propiedad de su antepasado y es conocida como La Masadeta. La tierra era cultivada por un masovero y su familia de Cretas, por lo que parece razonable pensar que éste debió realizar el hallazgo en sí a principios del siglo pasado, dándolo a conocer a Salvador.

 

La Masadeta o Mas de Meix en 2014 (Cretas).

La Masadeta o Mas de Meix en 2014 (Cretas).

 

El interés demostrado por Cabré, las fotografías y su publicación en Barcelona motivaron a su propietario a conservar la estela, llevándola a su casa de Valdeltormo. Pero nunca más investigador alguno se perdió por allí. Años y años de olvido motivaron su desaparición, aunque por algunas pequeñas noticias, tenemos la esperanza de un futuro regreso desde el limbo de las estelas perdidas.

 

La estela que Cabré llamó Sisena de Cretes: Les Miravetes.

 

Hasta aquí pensamos que hay bastantes posibilidades de haber enmarcado correctamente el entorno del hallazgo sucintamente descrito por Cabré.

Ciertamente tampoco fue muy extensa su explicación sobre los motivos representados, aunque bastante completa en sus medidas:

Dissortadament sols en tenim un fragment, que té 0’30 x 0’21 x 0’10 metres. S’hi veu gravada, i en molt bon estat, una figura de cavall, amb sella de 0’21 metres de llargada per 0′ 16 d’altura (fig. 443) (Cabré 1923, 633).

 

Estela de Les Miravetes. Fotografía de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 0883).

Estela de Les Miravetes.
Fotografía de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 0883).

 

Estela de Les Miravetes. Fotografía de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 0890).

Estela de Les Miravetes.
Fotografía de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 0890).

 

El calaceitano era muy buen fotógrafo y nos dejó dos clichés de una vista frontal de la pieza, tal vez apoyada sobre la base interior de una ventana de la casa de Salvador Meix.

A partir de ellas podemos deducir que sólo quedaba una de las superficies originales (la que presenta los motivos), el resto aparecen como fracturas. Evidentemente desconocemos el estado de la cara posterior.

Sobre la primera se delinea el contorno del animal con un solo trazo de acuerdo a una visión compositiva que se repite en todos los demás ejemplos de representaciones de équidos en las estelas bajoaragonesas: cabeza, cuello y tronco de perfil, mientras que las extremidades se representan una tras otra, intentando conseguir un efecto de profundidad subjetiva. En el caso de los ejemplares procedentes del área de Caspe se emplea ese mismo convencionalismo para diferenciar las dos orejas.

Analizando los detalles de la estela de Les Miravetes lo primero que destaca es que testuz y cara son muy chatas; junto a ellas, una pequeña depresión haría las veces de un ojo; las orejas y la crin no se diferencian especialmente; el lomo está muy curvado y cercano a un vientre bastante plano, entre ellos, un par de líneas perpendiculares tal vez indiquen la silla (de forma o estructura desconocida) comentada por Cabré. Las patas delanteras no muestran detalle de los cascos, mientras que las posteriores sí, e incluso añaden la protuberancia de los menudillos. En ellas y a la altura del corvejón se trazan dos líneas misteriosas. En la cola se diferencia un arranque pequeño que se amplía desproporcionadamente en un triángulo que llega hasta otra línea junto a la fractura de la piedra.

 

Representaciones de caballos en el conjunto de estelas ibéricas bajoaragonesas. 1. Les Miravetes (Cretas); 2. Torre Gachero (Valderrobres); 3. Camino de Santa Ana (Calaceite); 4. El Palao (Alcañiz); 5. Palermo I (Caspe); 6. Palermo I (Caspe); 7. Ermita de San Marcos (Chiprana); 8. El Acampador (Caspe).

Representaciones de caballos en el conjunto de estelas ibéricas bajoaragonesas. 1. Les Miravetes (Cretas); 2. Torre Gachero (Valderrobres); 3. Camino de Santa Ana (Calaceite); 4. El Palao (Alcañiz); 5. Palermo I (Caspe); 6. Palermo I (Caspe); 7. Ermita de San Marcos (Chiprana); 8. El Acampador (Caspe).

 

La trascendencia de una revisión posterior.

 

Hemos comentado en entregas anteriores que en 1951 se publicaba una puesta al día sobre las estelas bajoaragonesas (Fernández Fuster 1951), y que su resultado, visto desde el presente, contiene numerosos errores y equívocos que por desgracia se han perpetuado por quienes después la tomaron como testimonio fiable.

En ese artículo el hallazgo de Les Miravetes se renombró a Los Miravetes. Con mayor trascendencia se alteró el origen de la estela y la naturaleza de su técnica decorativa sin explicación alguna (Fernández Fuster 1951, 69).

Fernández Fuster afirma: “Procede de Los Miravetes.- Casa de Salvador Meis, Valdeltormo”. Por algún motivo olvidó explicitar al referirse al trabajo de Cabré que efectivamente Salvador Meix vivía en Valdeltormo, aunque “Los Miravetes” estaba en Cretas. Continuaba con otra sorprendente afirmación: “Fragmento con el bajorrelieve de un caballo ensillado”. La pregunta es obvia: ¿Cómo o por qué de un dibujo inciso se pasaba a un bajorrelieve inexistente?

El salto espacial sobre el origen de la estela se mantuvo en todas las referencias bibliográficas hasta su correcta reubicación a principios del presente siglo (Moret et alii 2006, 145).

 

Salvador Melguizo

Bibliografía:

Bosch, P. 1923: “Les investigacions de la cultura ibérica al Baix Aragó”, Anuari de L’Institut d’Estudis Catalans, VI, 641-671.

Bosch, P. 1929: La cultura ibérica del Bajo Aragón, IV Congreso Internacional de Arqueología. Barcelona.

Cabré, J. 1923: “Esteles ibèriques ornamentades del Baix Aragó”, Anuari de L’Institut d’Estudis Catalans, VI, 629-641.

Fernández Fuster, L. 1951: “Las estelas ibéricas del Bajo Aragón”, Seminario de Arte Aragonés, III, 61-76.

Gracia, F y Fullola, J.Mª. 2008: “Pere Bosch Gimpera y Juan Cabré. La pugna por el control de las excavaciones en San Antonio de Calaceite y el Bajo Aragón (1914-1916) y su influencia en la creación del Servei d’Investigacions Arqueològiques del Institut d’Estudis Catalans”, Pyrenae, 39, Vol. 1, 129-174.

La Redacción, 1909: “Variedades. Revista de notocias regionales”, Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, Año III, nº 2, Marzo y abril de 1909, 91-103.

Moret, P.; Benavente J.A. y Gorgues A. 2006: Iberos del Matarraña. Investigaciones arqueológicas en Valdeltormo, Calaceite, Cretas y La Fresneda (Teruel), Al-Qannis 11, Teruel.

Vallespí, E. 2010: El grupo del Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón. Evocación en su correspondencia epistolar (1883-1954), Caesaraugusta 81, Zaragoza.

 

 

 

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