CULTURA IBÉRICA Y ROMANA

Estelas ibéricas del Bajo Aragón (III): Mas de Pere la Reina, Cretas (Teruel).

 

El conjunto de fragmentos de estelas ibéricas originarias de Mas de Pere la Reina, ateniéndose a la tradición historiográfica, posee dos singulares dones. Uno es divino: la ubiquidad, ya que las mismas estelas pudieron ser halladas a la vez en Cretas y Valderrobres. Otro más humano, propio de advertencia de llamada entrante en un teléfono móvil: número desconocido.

Para evitar tales paradojas o intentar comprenderlas, lo mejor es recurrir a los testimonios originales al respecto de su hallazgo.

La primera mención, aunque sin asignarles ese nombre ni origen concreto, procede del manuscrito “Catálogo Monumental de la provincia de Teruel”, cuyo texto y figuras son fruto de las tareas de investigación y redacción encomendadas por Real Orden de 27 de mayo de 1909 a D. Juan Cabré Aguiló. Parece que hacia 1911 el calaceitano había concluido su amplia tarea, aunque lamentablemente nunca sería difundida una versión impresa (Rincón 2012, 155).

 

Portada Manuscrita del Catálogo Monumental de Teruel.

Portada Manuscrita del Catálogo Monumental de Teruel.

 

La segunda y principal obra, en la que sí se nombra al Mas de Pere la Reina, fue la editada en el Anuari de L’Institut d’Estudis Catalans unos años después. Sobre ello, el mismo autor, señala:

El renaixement actual dels estudis arqueològics a Espanya, al que han contribuït en bona part a les excavacions ibèriques realitzades per l ‘ INSTITUT D’ ESTUDIS CATALANS en el Baix Aragó, m’obliga a mi intervenir a aquest moviment cientific, no retardant per més temps la publicació de determinades dades recollides en el Catàleg Monumental de la Província de Terol, i que han restat inèdites (Cabré 1923, 629).

Como podemos comprender, los datos que constan en el último artículo deberían haber tenido lógicamente mayor difusión, por el simple hecho de haber sido publicados.

 

Primera página del artículo de Juan Cabré en el Anuari de 1923.

Primera página del artículo de Juan Cabré en el Anuari de 1923.

 

Pero en el periplo historiográfico posterior, un nuevo acontecimiento iba a enviar todas las observaciones de Cabré hacia el mundo la amnesia compartida. Luis Fernández Fuster en 1951, volvía a publicar una recopilación sobre el tema (Fernández Fuster 1951). De su lectura se concluye que tuvo contacto directo con el original manuscrito de Cabré en Madrid. Estaba realizando su doctorado en arqueología como becario del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Su resultado, visto desde el presente, contiene numerosos errores y equívocos, que por desgracia se han perpetuado por quienes después tomaron su puesta al día como testimonio fiable.

En el caso de las estelas de Mas de Pere la Reina, Fernández Fuster las recoge bajo dos epígrafes de su listado. Consecuentemente con lo que afirma en su obra: “transcribiré la ficha de cada uno de estos ejemplares” (Fernández Fuster 1951, 62), deberíamos pensar que había dos estelas. Mas no era así: brevemente nos habla de cuatro fragmentos que pudieran unirse entre ellos o no. Por si esto fuera poco, se completaba su encabezamiento con un lacónico “Procede de Mas de Pere la Reina” o su variante “Hallada en el mismo lugar que la anterior” junto con la cita bibliográfica del manuscrito de Cabré (Fernández Fuster 1951, 62-63), cuando lo más lógico hubiera sido indicar el artículo del Anuari.

¿Quién podía saber a partir de este momento dónde estaba ese mas (si acaso entendía lo que es un mas) de curioso nombre?

Partiendo de estos mimbres torcidos, no es de extrañar que Francisco Marco optara por considerar su origen en Valderrobres (Marco 1978, 206-207), ya que en el texto de Fuster estas estelas seguían sin ninguna separación explícita a un ejemplar de esa procedencia.

 

Entonces… ¿dónde?

 

El origen geográfico concreto se puede clasificar cuando menos como nebuloso ya en sus orígenes, lo que mezclado con la suma de citas y recitas posteriores se oscurece aún más.

El primer testimonio de Juan Cabré refiere lo siguiente, aclarando definitivamente al menos el término municipal:

“Proceden estas tres últimas estelas de un castro ibérico, término de Cretas, de una masía no lejos de las rocas con pinturas paleolíticas [sic] del Barranco del Calapatá” (Cabré 1909-1910, Lámina 52ª, Figura 70).

Años después concretaba algo más su situación:

Aquests fragments d’esteles foren trobats en la partida coneguda per La Vila, al costat del caseriu del Mas de Pere la Reina, a l’Oest i a un sis quilòmetres de Cretes.
EIs materials empleats en la construcció del citat caseriu, així com en la dels màrgens de contenció de terres de la finca, són trets, en llur major part, del poblat ibèric, situat damunt de l’era del Mas de Pere la Reina, o dels seus encontorns (Cabré 1923, 633).

En principio quedaba claro que el “castro ibérico” estaba cerca de las pinturas rupestres levantinas de Roca dels Moros y Els Gascons, que pocos años antes se habían descubierto (Breuil y Cabré 1909). Así pues deberíamos emplazarnos en principio en un área difusa en torno a la intersección de los barrancos de Calapatá y Gascons, al noroeste de Cretas.

 

Barranco de Calapatá a principios del siglo XX.  Área en torno a las pinturas rupestres de Roca dels Moros. Placa de vidrio de Juan Cabré. Los colores se deben al envejecimiento de la emulsión. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1959.

Barranco de Calapatá a principios del siglo XX.
Área en torno a las pinturas rupestres de Roca dels Moros.
Placa de vidrio de Juan Cabré. Los colores se deben al envejecimiento de la emulsión. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1959.

 

La segunda de las pautas indicada en el Anuari, para alguien que no fuera conocedor de esa concreta zona cretana, pudiera ser devastadora. Pero no perdamos el ánimo y procedamos a desmadejar el ovillo en busca de alguna respuesta.

Una esperanza es que tras un siglo, esas noticias sobre toponimia sigan fosilizadas. Para ello contamos de nuevo con la ayuda de dos perfectos conocedores del patrimonio arqueológico de Queretes: Juan Luis Camps y Joaquín Llerda.

Ellos nos aclaran que la partida de La Vila y en esas inmediaciones de la confluencia de los dos barrancos, continúa vigente, aunque su denominación original es Lo Vilà.

¿Está a seis kilómetros al oeste de Cretas como decía Cabré? Dudoso. A esa distancia y en esa dirección estaríamos en el término vecino de Valderrobres. Como ya ocurriera con la descaminada navegación del calaceitano al tratar el entorno de Tossal de les Forques, optaremos por considerar un nuevo lapsus e intuir que quería decir al noroeste, a unos cuatro kilómetros en línea recta.

 

Vistas del poblado ibérico de El Vilà (Fotografías Juan Luis Camps)

Vistas del poblado ibérico de El Vilà (Fotografías Juan Luis Camps)

 

Vistas del poblado ibérico de El Vilà (Fotografías Juan Luis Camps)

Vistas del poblado ibérico de El Vilà (Fotografías Juan Luis Camps)

 

Encontramos allí además, como nos comenta Juan Luis Camps, un llamado Mas dels Reiets: “Al respecto del Mas de Pere la Reina se corresponde efectivamente con la misma masía de la familia que ha ido adaptando el nombre de rei – reina- reiet en virtud del titular del momento. Como actualmente son los hijos que desde pequeños eran denominados reiets, diminutivo de rei, así tiene la actual denominación. En su día la titular fue la señora que tenía de apodo reina. El tal Pere (nombre común en esta familia) era así denominado Pere de la Reina“.

Con todo ello podemos ir acotando más un entorno sobre la margen final izquierda del barranco dels Gascons. En los últimos años y tras trabajos de prospección desarrollados por Manuel Bea y Joaquín Llerda, se han dado a conocer nuevos enclaves arqueológicos en este marco (Martínez Bea 2009). Entre ellos destaca para nuestro interés el poblado de “El Vilá”, situado a 450 metros al noreste de ese Mas dels Reiets.

 

Situación de los enclaves y hallazgos. Los rectángulos blancos indican los mases donde se produjo el hallazgo de estelas. Las flechas señalan los probables poblados ibéricos de origen.

Situación de los enclaves y hallazgos. Los rectángulos blancos indican los mases donde se produjo el hallazgo de estelas. Las flechas señalan los probables poblados ibéricos de origen.

 

Volviendo a la noticia de Cabré, nos indicaba que mucho del material de construcción, tanto de la vivienda rural como de los márgenes de los campos cercanos procedía: del poblat ibèric, situat damunt de l’era del Mas de Pere la Reina, o dels seus encontorns (Cabré 1923, 633). No sabemos dónde exactamente estaba la era, pero efectivamente El Vilá se localiza en una pequeña elevación arenisca, cercana al mas, que despunta sobre la confluencia de los barrancos. Se trata de un poblado perteneciente muy posiblemente al periodo Ibérico Pleno (como lo atestiguan la presencia de cerámica a torno con decoraciones pintadas esquemáticas y escorias de fundición del hierro). En la cima y laderas se observan estructuras murales antiguas así como otras más recientes debidas a su cultivo o su utilización ganadera (Martínez-Bea 2009, 98-103).

Manuel Bea propone la identificación de este yacimiento con el innominado que Cabré asoció al Mas de Pere la Reina (Martínez-Bea 2009, 99) y del que consecuentemente podían proceder las estelas ibéricas. Con lo visto hasta ahora apoyamos plenamente su candidatura. La tradición bibliográfica ha afianzado la correspondencia toponímica de las estelas con la edificación rural, pero podemos asumir que su presumible origen debió ser ese poblado de El Vilá.

 

Análisis de las fluctuaciones en una población de estelas:

 

Hemos comentado que el simple dato sobre el número de los ejemplares que componen este conjunto es cuando menos ambiguo desde su origen. Repasemos su evolución.

El Catálogo monumental de Teruel indica tres piezas dibujadas de las que sabemos únicamente que: “Proceden estas tres últimas estelas de un castro ibérico, término de Cretas, de una masía no lejos de las rocas con pinturas paleolíticas [sic] del Barranco del Calapatá” (Cabré 1909-1910, Lámina 52ª, Figura 70).

 

Dibujos de tres estelas en el Catálogo Monumental de Teruel.

Dibujos de tres estelas en el Catálogo Monumental de Teruel.

 

Algo más de un decenio después en la publicación del Anuari se indica de nuevo un trío bajo el epígrafe Tercera, quarta i quinta esteles de Cretes, pero la representación gráfica es sólo de dos.

 

Dibujos de dos estelas en el Anuari.

Dibujos de dos estelas en el Anuari.

 

Cabré insiste: Fins a la data conec tres fragments d’esteles distintes, trobades per mi, en aquest lloc. Però,la primavera de 1915, el propietari del terreny en va trobar molts més trossos en refer alguns murs de l’heretat, i els utilitzà com a material per a omplir (Cabré 1923, 633).

Pero como vamos a ver a continuación él mismo hablará de cuatro fragmentos. De los demás trozos hallados en 1915 nunca habrá más noticias.

 

La estela que Cabré denominó Tercera de Cretas:

 

El més gran dels tres fragments (fig. 441) té 0’52 metres d’amplada per 0’55 d’altura. Quan en 1907 vaig descobrir aquest fragment, al seu costat n’hi havia un altre de la mateixa longitud que tenia gravades quatre llances i el marc en zig-zag, característic d’aquests monuments. En reformar la paret citada, devia, perdre’s. Pel tros citat que es conserva i per aquest fragment perdut, es veu que la decoració es reduïa a vuit llances dintre de l’orla en zig-zag (Cabré 1923, 633).

Podemos entonces deducir que esa estela en la que debía haber 8 lanzas, en realidad se reconstruyó idealmente con dos fragmentos diferentes que no unían, uno de los cuales se perdió ya en torno a 1915. Ése precisamente sería el dibujado en el Catálogo de Teruel con el número 3.

El conservado medía 0,52 metros de ancho por 0,55 de altura (siendo desconocido el grosor) y de él tenemos dos fotografías del propio Cabré que aquí hemos volteado en horizontal respecto a la versión editada por la Fototeca del Patrimonio Histórico, para ajustarlas al dibujo hecho por Cabré en el Anuari en la Figura 441.

 

Placa de vidrio de Juan Cabré. Los colores se deben al envejecimiento de la emulsión.  Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1253.

Placa de vidrio de Juan Cabré. Los colores se deben al envejecimiento de la emulsión. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1253.

 

Placa de vidrio de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1254.

Placa de vidrio de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1254.

 

En la actualidad se encuentra entre los fondos del Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC) Barcelona con nº de inventario 30654.

Mostraba parte del frontal decorado y lateral izquierdo originales. En el primero se aprecia el límite de líneas paralelas y zigzag, estando muy deteriorada la orla que se desarrolla en su parte inferior. Cuatro puntas de lanza (tres incompletas) se distribuyen sobre ésta última.

Fernández Fuster publicó como una sola estela los dos fragmentos. Rehizo el dibujo inédito de Cabré de la parte superior perdida (Fernández Fuster, 1951, 63) añadiendo una dudosa profundidad en perspectiva. Del segundo de los trozos planteó un trazado esquemático en el que se añaden detalles decorativos con escaso rigor, completando las lanzas y la orla derecha como si realmente así se hubieran encontrado (Fernández Fuster, 1951, lam. 1, fig. 2, 65).

 

Interpretación de Fernández Fuster.

Interpretación de Fernández Fuster.

 

Francisco Marco atribuyó el origen a Valderrobres y de nuevo mantuvo la existencia de las dos partes de una sola estela (Marco, 1978, 207).

 

La estela que Cabré denominó Quarta de Cretas:

 

El quart fragment (fig. 442) és més petit que l’anterior, ja que té 42 centímetres de llargada per 32 d’amplada. Atenint-me a la reconstrucció que jo he fet d’aquesta estela, crec que la seva decoració consistia en el marc de zig-zag, en el centre matemàtic el doble cercle omplert amb zig-zag, i ambdós apèndixs superiors, conservats, de les diagonals . EI doble cercle en conté un altre de senzill, i en ell hi ha unes diagonals.
Es difícil de dir quins altres detalls ornamentals tenia la làpida : sols em sembla que, sobre el cercle, a dreta i esquerra, hi havia dues llances gravades, de les quals queden línies molt esborrades (Cabré 1923, 633).

Si comparamos la representación gráfica del artículo del Anuari con la nº 4 del Catálogo Monumental, podemos empezar a comprender que la segunda no es otra que un dibujo esquemático de la primera, realizado seguramente a mano alzada y sin prestar atención a pequeños detalles que sí aparecen en la primera. Si simplemente la giramos en vertical vemos como los motivos principales coinciden entre ambas: el marco en zigzag, dos círculos concéntricos que enmarcan otro zigzag estrellado y en su interior una cruz diametral.

 

Propuesta: comparación de coincidencias entre dos dibujos de una misma estela. Arriba a la izquierda representación en el Anuari, a la derecha en el Catálogo Monumental. Abajo la misma que la anterior rotada en vertical.

Propuesta: comparación de coincidencias entre dos dibujos de una misma estela.
Arriba a la izquierda representación en el Anuari, a la derecha en el Catálogo Monumental.
Abajo la misma que la anterior rotada en vertical.

 

Por todo ello y dado que Cabré jamás habló de la existencia de dos trozos tan parecidos, proponemos que ambos dibujos deben pertenecer a una misma pieza, de la que también se conserva un cliché algo envejecido del calaceitano.

 

Placa de vidrio de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1246.

Placa de vidrio de Juan Cabré. Fototeca del Patrimonio Histórico nº 1246.

 

En la actualidad se custodia entre los fondos del Museu d’Arqueologia de Catalunya (MAC) Barcelona con nº de inventario 30655. Sus proporciones coinciden con las ya descritas: 44 cms. altura; 31 cms. anchura frontal, a los que podemos añadir nosotros la única que debe corresponder con sus originales, la del grosor: 16/17 cms. La cara posterior se halla trabajada y rebajada sin llegar a hallarse plenamente alisada.

 

La estela en el Museu d'Arqueologia de Catalunya.

La estela en el Museu d’Arqueologia de Catalunya.

 

Asumiendo como correcta la orientación establecida por Cabré, el espacio decorado frontal se limita a la izquierda y abajo con orla de líneas paralelas e interior de zigzag. De la parte superior izquierda surgen dos líneas oblicuas y paralelas entre sí que cobijan dos ángulos enfrentados. Enlazan con un motivo central donde aparecen tres círculos concéntricos que generan dos bandas: la más exterior con zigzag estrellado (en el que los vértices exteriores no se unen), le sigue otra vacía y se remata con una cruz diametral dentro de la circunferencia más pequeña. Parece evidente que fue el modelo que Cabré usó para la reconstrucción ideal de un elemento similar en el centro de la estela de Mas de Madalenes.

 

El extremo distal del elemento fracturado cuenta con varias incisiones parciales más: tres rectas a cada lado de su eje de simetría vertical, en forma de U y supuestamente pertenecientes a los restos muy incompletos de las bocas de dos puntas de lanza, así como, entre los dos conjuntos anteriores, otros curvos a los que hay que sumar dos pequeñas elipses de difícil comprensión desde nuestra perspectiva iconográfica.

 

Fernández Fuster será el primero en diferenciar la existencia de dos estelas a partir de los dibujos de Cabré, cosa que insistimos, el calaceitano nunca había hecho. Consecuentemente concluyó que una de ellas había desaparecido (Fernández Fuster, 1951, 63-64). Por ello Francisco Marco volvió a diferenciarlas en su estudio atribuyendo su origen a Valderrobres (Marco, 1978, 207).

 

La estela que Cabré denominó Quinta de Cretas:

 

El quint i darrer fragment és suficient descriure’l sense acompanyar gràfic. Es un tros de pedra que devia pertànyer a un dels cantons superiors d’una estela; aquesta no devia tenir el marc en zig-zag, sinó una orla de 15-motivo-texto-cabre(Cabré 1923, 633)

 

No se acompañó de motivo gráfico, pero por lo someramente descrito, parece coincidir con la nº 5 del Catálogo de Teruel.

 

16-catalogo-cabre

De ella no se conservan medidas ni fotografías. De hecho está desaparecida desde entonces.

Un detalle le llamó la atención: Ignorem la resta de la decoració, i sols hem citat aquest fragment perquè és un cas excepcional dintre les esteles de la regió, en les quals hem vist que l’orla de zig- zag era una cosa verament típica (Cabré 1923, 633).

Como veremos en posteriores entregas, el motivo de postas que aquí aparece como novedad se halla también en orlas de dos estelas de El Palao (Alcañiz) y como elemento separador en otra de Torre Gachero (Valderrobres).

Imaginamos que Fernández Fuster, debido a la dificultad editorial de mostrar los caracteres de eses tumbadas (o más bien postas) que se publicaron en el Anuari, propuso la denominación de “orla en SSS” (Fernández Fuster 1951, 70). No dejaría de ser una anécdota si no fuera porque así se ha repetido hasta hoy.

 

Conclusiones.

 

El origen de las estelas de Mas de Pere la Reina se halla probablemente en el mas conocido actualmente como dels Reiets en el término municipal de Cretas, próximo a la confluencia de los barrancos de Calapatá y Gascons, en su margen izquierda. A poca distancia de la edificación rural, encontramos el yacimiento ibérico del que pudieran proceder: El Vilá.

Los hallazgos arqueológicos de los que existen datos, una vez revisados, apuntan a la existencia de cuatro elementos pétreos decorados. Dos permanecen en el Museu d’Arqueologia de Catalunya, habiéndose perdido la pista de los otros. A partir de todos ellos se puede considerar la existencia de tres o cuatro estelas, asumiendo o no las interpretaciones realizadas a lo largo de los años.

Al igual que ocurre con las estelas de Mas de Madalenes y Tossal de les Forques, se tallaron sobre piedra arenisca local, la decoración se realizó con incisión y todas se adaptan a un modelo ortoédrico del que desconocemos sus proporciones originales completas, salvo en el caso de algunos grosores que por el momento varían entre 17 y 19 cms.

La cronología apuntada por el poblado del Ibérico Pleno de El Vilá, de nuevo reincide en la posibilidad de fechar estas estelas también en época prerromana.

Salvador Melguizo.

 

Bibliografía:

Breuil, H. y Cabré, J. 1909: “Les peintures rupestres du bassin inferieur de l’Ebre. Les roches peints du Calapatá à Cretas”. L’Anthropologie, XX: 1-8.
Cabré, J. 1909-1910: Catálogo artístico-monumental de la provincia de Teruel [Manuscrito], I, Fondos digitalizados del CSIC.
Cabré, J. 1923: “Esteles ibèriques ornamentades del Baix Aragó”, Anuari de L’Institut d’Estudis Catalans, VI, 629-641.
Fernández Fuster, L. 1951: “Las estelas ibéricas del Bajo Aragón”, Seminario de Arte Aragonés, III, 61-76.
Marco, F. 1978: Las estelas decoradas de los conventos Caesaraugustano y Cluniense en Caesaraugusta, Caesaraugusta, 43-44, Zaragoza.
Martínez-Bea, M. 2009: Delimitación de yacimientos arqueológicos en el término municipal de Cretas (Teruel), Expediente Dirección General de Patrimonio Cultural (Diputación General de Aragón) 394/2009, Inédito.
Rincón, W. 2012: “Los Catálogos Monumentales de Aragón. Tres provincias, tres realidades”, en A.A.V.V. El catálogo monumental de España (1900-1961). Investigación, restauración y difusión, Madrid, 151-176.

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