EDAD MEDIA/EDAD MODERNA

Santa María de El Olivar, redención de cautivos y literatura

 

Presento en este post: la imagen de Santa María, encaramada en un olivo; unos frailes dispuestos a entregarse como rehenes, para liberar a cristianos cautivos del moro; a Miguel de Cervantes cautivo y redimido, en Argel, con la valiosa intervención de un mercedario del Convento de El Olivar y a Tirso de Molina escribiendo Los amantes de Teruel  y La dama del Olivar, en una celda del cenobio de Estercuel.

Estercuel

Estercuel

LA ORDEN DE LA MERCED 

La guerra medieval generaba pocos muertos. Las armas que utilizaban no tenían el poder destructivo y mortífero de las armas actuales. Se hacían muchos prisioneros. Sólo en situaciones de especial crueldad, se pasaba a cuchillo a los cautivos para vengar una acción violenta, provocada anteriormente por el propio enemigo, o para crear pánico ante futuros ataques. Matar al enemigo en la guerra era un despilfarro. Los cautivos eran una parte sustanciosa del botín.

Lepanto 2

Batalla de Lepanto

Los prisioneros sin cualificación se convertían en producto de venta para los mercados de esclavos y en mano de obra  como galeotes de remo. Los cautivos cualificados tenían un precio según su alcurnia. Los que caían en manos de moros podían aliviar su desgracia apostatando de su fe cristiana y abrazando la religión de Mahoma. En la Edad Media cualquier problema humano tenía dimensión e implicaciones religiosas y su solución requería la consideración de ambas facetas.

Jaime I de Aragón

Jaime I de Aragón

El negocio de los cautivos despertó, además, la avidez de los corsarios que, sin guerra declarada, organizaban correrías por las costas de dominio cristiano. Apresaban a hombres y mujeres para lucrarse con su venta o cobrando sustanciosos rescates por su libertad. Desde la conquista de Valencia y Mallorca, en tiempos de Jaime I, hasta bien entrada la edad moderna, ese negocio se convirtió en un grave problema para moros y cristianos.

Para atender las necesidades materiales y espirituales de los cautivos de las cruzadas, se había fundado en Francia, en 1198, la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos. Los trinitarios tuvieron en Castilla una notable actividad redentora. Los trinitarios también actuaron en la Corona de Aragón, pero aquí fueron los mercedarios quienes asumieron esa función con mayor intensidad. El rey Jaime I de Aragón patrocinó, en 1218, la creación de la  Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, para paliar, en lo posible, el drama de los cautivos. Un mercader de telas de Barcelona, San Pedro Nolasco, después de gastar toda su fortuna en el pago de rescates, fundó la Orden de la Merced, consiguiendo su aprobación pontificia en 1235.

Mercedarios y Trinitarios

Mercedarios y Trinitarios

 Además de los tres votos clásicos de castidad, pobreza y obediencia, los mercedarios formulaban un cuarto voto prometiendo: Permanecer detenido como rehén, en poder de los infieles, si fuese necesario para la redención de fieles cristianos. Este tipo de compromisos choca con nuestra  mentalidad actual. Sin embargo la fórmula se ha mantenido hasta casi nuestros días. Tengo en mis manos el acta en latín, que yo mismo he traducido, de una profesión de votos celebrada en El Olivar el 22 de febrero de 1934, con ese compromiso.

Anales de la orden mercedaria.

Anales de la orden mercedaria

HALLAZGO DE SANTA MARÍA DEL OLIVAR

El hallazgo milagroso de imágenes de María en parecidas circunstancias a las de la Virgen de El Olivar, fue muy frecuente en el Bajo Aragón y en toda España, durante los siglos XIII-XIV. Siempre las encontraba un pastor o un campesino y lo comunicaba gozoso a las autoridades. Los clérigos, seguidos por el pueblo, las llevaban en procesión a la iglesia de la villa. La Virgen regresaba misteriosamente a su carrasca, su enebro, su cueva, su fuente o su olivo, hasta tres veces. Era la indicación de que aquella imagen deseaba ser venerada, por los fieles, en el lugar donde había aparecido. Así surgía la necesidad de construir un santuario para su veneración. De manera similar nacieron santuarios marianos tan visitados como los de Bordón, Fórnoles, La Fresneda, Peñarroya y, por supuesto, el de Estercuel. Cito sólo estos para simplificar, espero que nadie se ofenda por la omisión de la virgen de su pueblo. La lista sería muy larga.

Virgen del Olivar

Virgen del Olivar

La aparición de Santa María del Olivar está documentada en 1258. Encontró la imagen Pedro Novés, un pastor al servicio de don Gil de Atrosillo, Señor de Estercuel. Un ricohombre íntimo del rey don Jaime I, a quien Don Gil había acompañado en sus campañas de conquista por Mallorca y Valencia. El rey había patrocinado la creación de la Orden de la Merced y don Gil financió la construcción de una ermita, dedicada a Santa María del Olivar y una casa donde alojó, en 1260, a tres frailes mercedarios para mantener el culto y fomentar la devoción entre los fieles de los pueblos del contorno. 

Don Gil favoreció al convento con la donación de varias fincas del entorno. Y entregó a los frailes, para su explotación, un molino y un horno. Ambos de uso obligatorio por los habitantes de Estercuel. La comunidad y las construcciones fueron creciendo en fases sucesivas de manera que el convento alcanzó, en trescientos años, su configuración actual.

Los frailes mercedarios atendían las necesidades espirituales de Estercuel, Crivillén, La Mata y otros pueblos de la contornada. Su influencia cultural ha sido notable, durante siglos, en todo el Bajo Aragón. Cultivaban sus tierras y se dedicaban al estudio, la meditación y la enseñanza. Pedían limosna, para la redención de cautivos entre los fieles e instituciones de todo el Bajo Aragón y contribuían, con sus propios fondos, en el pago del rescate de cristianos cautivos en tierra de moros.

San Pedro Nolasco redimiendo cautivos

San Pedro Nolasco redimiendo cautivos

CERVANTES Y FRAY JORGE DEL OLIVAR

Miguel de Cervantes, como es bien sabido, luchó como soldado en la Batalla de Lepanto  (1571) y en la lucha  perdió su brazo izquierdo. La Goleta Sol, donde Cervantes servía, fue abordada por corsarios turcos, en una travesía de alta mar, cerca de la costa catalana, el 26 de septiembre de 1575.  Miguel de Cervantes fue apresado junto a su hermano Rodrigo y ambos fueron conducidos a Argel como prisioneros.

Miguel de Cervantes

Miguel de Cervantes

Allí permaneció preso durante cinco años, en los que llevó a cabo cuatro intentos de fuga. La delación de sus intentos de fuga por moros o cristianos, que así hacían méritos ante sus amos, frustraron sus cuatro tentativas de huída. El primer intento fue para escapar por tierra a Orán, zona bajo dominio español. El segundo intento fue más sofisticado y contó con la complicidad de Fray Jorge del Olivar. Este hombre era un fraile mercedario muy cualificado. Era el Redentor oficial de la Corona de Aragón.

No he conseguido averiguar su lugar de nacimiento pero, el hecho de haberse formado de joven en el Olivar, me hace suponer que era originario de algún pueblo del Bajo Aragón. Tampoco he podido averiguar si del Olivar es su apellido o es un añadido a su nombre de religioso. Muchos frailes y monjas de la época, cuando profesaban, cambiaban su nombre o le añadían el nombre del santo u objeto de su devoción. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús son notables ejemplos de este hecho. Ambos añadieron su advocación preferida al nombre de pila, sustituyendo con ella su apellido de origen.

Puerto y ciudad de Argel

Puerto y ciudad de Argel

El fraile mercedario había ido a rescatar un buen número de cristianos, para lo cual llevó una importante suma de dinero. Con ese caudal, pudo rescatar un grupo numeroso de cautivos, entre ellos a Rodrigo de Cervantes, hermano del escritor. Por la libertad de Rodrigo, el fraile pagó 300 ducados de oro. Miguel era más caro (500 ducados) y no pudo ser incluido en ese lote. Esta expedición de cautivos redimidos salió de Argel, en libertad, el 24 de Agosto de 1577.

Liberación de Miguel de Cervantes[1]

Liberación de Miguel de Cervantes

Para rescatar el mayor número posible de cristianos, Fray Jorge había cerrado trato por una cantidad de dinero, mucho mayor de la que disponía. Él personalmente se quedó como rehén, a cuenta del dinero impagado, hasta que le llegasen desde España los fondos necesarios para saldar la toda la deuda contraída por aquel lote de redimidos.

El fraile preparó con Miguel de Cervantes un plan de huída para otro grupo de cautivos, entre ellos el propio Cervantes. Desde España, Rodrigo, su hermano ya libre, fletó una goleta armada que se aproximó a Argel para recoger a los fugitivos, que estaban escondidos en una cueva, cerca de la costa. La goleta llegó a Argel y, cuando estaban a punto de embarcar, uno de los conjurados les delató. Aquella traición frustró su embarque y puso en peligro la vida del escritor.

El rey Azán Bajá era un veneciano, cristiano renegado, avaricioso, cruel y violento. Hoy lo calificaríamos como un trepa sin escrúpulos. Indignado por el intento de fuga, se hizo cargo de la posesión personal de Cervantes. Lo tuvo cinco meses atado con grilletes en manos y pies para evitar su huida. Además encareció el precio de su rescate elevándolo a 1.000 ducados. Cuando llegó el dinero a Fray Jorge del Olivar, éste no pudo rescatarlo porque sólo llegó dinero para saldar la deuda del lote anterior. Después de dos nuevos intentos fracasados de fuga, fue redimido en otra operación de rescate, dirigida por el trinitario Fray Juan Gil, Redentor oficial de la Corona de Castilla. Cervantes recobró su libertad el 19 de septiembre de 1580.

El Olivar (Claustro

El Olivar, claustro

El ilustre escritor, siempre estuvo reconocido por la ayuda y el buen trato, que Fray Jorge del Olivar le había dispensado durante su común cautiverio. En muchas de sus obras literarias Cervantes agradece y ensalza, a Fray Jorge del Olivar, por su coraje y virtudes. Transcribo a continuación esta pequeña muestra:

 

Fray Jorge de Olivar, que es de la Orden

De la Merced, que aquí tanbien a estado

De no menos bondad y humano pecho;

Tanto, que ya después que vuo espendido

Bien veinte mil ducados que traía,

En otros siete mil quedo empeñado.

¡Oh caridad estraña! ¡Oh sancto pecho!

(Miguel de Cervantes: Los tratos de Argel)

San Pedro Nolasco 2

San Pedro Nolasco

 

Otra muestra (ésta actual) de la deuda, que la cultura tiene contraída con los redentores de Cervantes, es el texto que transcribo de María Teresa León, esposa de Rafael Alberti:

 ¡Oh, libertad humana! ¿Dónde duermes? ¿Te conoce alguien? Otra vez están los frailes rescatando. ¡Qué poco dinero para tanta gente! Y fray Jorge del Olivar se queda en rehén para que manden más ducados de España. ¡Oh, libertad humana! ¿Dónde has hecho nido que nadie en Argel puede tenerte?”  

(María Teresa León: Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar)

Virgen de El Olivar

Virgen del Olivar

TIRSO DE MOLINA (FRAY GABRIEL TÉLLEZ)  (1584-1648)

Fray Gabriel Téllez que firmó sus obras bajo el pseudónimo Tirso de Molina es, con diferencia,  el mejor, y más prolífico escritor, que la Orden de la Merced ha dado a la literatura española y universal. Él mismo reconocía haber escrito más de 300 obras teatrales, de las que apenas conocemos 60. Además de teatro, género en el que fue un gran innovador, salieron de su pluma obras que abarcan todos los géneros literarios conocidos en su época.

Tirso de Molina

Tirso de Molina

Su biografía, por razones que se me escapan, no está clara. No he encontrado un libro sólido que la explique con detalle. La propia Orden Mercedaria, cuya historia escribió el propio Tirso de Molina, lo acepta como buen fraile, pero no acaba de encajar su condición de escritor, quizá por el tema mundano de muchas de sus obras. No está claro su nacimiento, porque posiblemente era hijo ilegítimo. Ocupó cargos notables en la Orden, sin embargo su trayectoria vital está muy difuminada, y su estancia en múltiples conventos de la Orden no aparece clara ni en tiempo ni en los muchos conventos por los que pasó.

Fray Gabriel, que desde su primera juventud destacó por su genio literario, tuvo problemas con la censura. Por esta razón fue confinado, al parecer, en el convento de El Olivar, donde pasó los años 1614 y 1615. Algunos biógrafos de Tirso de Molina no niegan pero ignoran, en muchos casos, su estancia continuada en Estercuel. Otros sin embargo la confirman.

Convento de El Olivar (Comedor)

Convento de El Olivar (Comedor)

Por las fechas en que está datada su producción literaria, es muy probable que Tirso de Molina escribiese, total o parcialmente, en El Olivar la primera parte de Cigarrales de Toledo. Esta obra es un compendio de cuentos cortos, novelas, versos y tres obras de teatro: El vergonzoso en palacio, Como han de ser los amigos, y El celoso prudente, cuya acción Tirso sitúa en Toledo. Por la fecha de su publicación (1615), pudo escribir también en El Olivar Don Gil de las calzas verdes.

Momias de los Amantes de Teruel 1900

Momias de los Amantes de Teruel 1900

Es difícil saber qué obras escribió Fray Gabriel Téllez en su celda del Convento del Olivar. Pero es muy posible que allí tuviese noticia de una leyenda local turolense, que él universalizó en Los amantes de Teruel. Por otra parte, no cabe duda que el ambiente rural de Estercuel inspiró a Tirso de Molina estos idílicos versos de La dama del Olivar, obra conocida también como Lorenza la de Estercuel.  Con este fragmento doy fin a mi post de hoy.

 

El labrador are y siembre

los granos que el hielo cubre

y restituye en agosto.

Llene las cubas de mosto;

coja la fruta en Octubre.

Compre y venda el mercader

en las ferias y mercados,

traten de armas los soldados,

vista galas la mujer.

Los sabios estudien leyes,

tienten pulsos los dolores,

dense placer los señores

y ganen tierra los reyes.

Mientras yo apaciento el hato

donde el manso me conoce,

el corderillo retoce

y se encarame el chivato.

Que más precio los halagos

con que el mastín me hace fiestas,

la leche en tarro, las fiestas

que dan el deleite a tragos;

a la noche en casa la olla,

y al amanecer las migas,

que de los ajos amigas,

son deudos de la cebolla;

y tras ellas una misa

al alba en que el sacristén

dice cantando el amén

sobre el sayo la camisa,

que cuanta riqueza guarda

el avaro.

 

(Tirso de Molina: La dama del Olivar)

 

El Olivar (Paisaje)

El Olivar (Paisaje)

 

BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES

 ARRABAL, Fernando. Un esclavo llamado Cervantes, Espasa-Calpe, 1996

CANAVAGGIO, Jean. “Cervantes, entre vida y creación”. Alcalá de Henares: Centro de Estudios Cervantinos, 2000.

 http://books.google.es/books?id=8hgLEie4SiIC&pg=PA22&lpg=PA22&dq=Un+esclavo+llamado+cervantes&source=bl&ots=QSOEVqH51T&sig=yAPRE62-z5rbAvciWHwx7x8wS5A&hl=es&sa=X&ei=jALPUteWF6ms0QWitIDoCw&ved=0CEoQ6AEwAw#v=onepage&q=Jorge%20de%20Olivar&f=false

  GARCÉS, María Antonia. Cervantes en Argel: Historia de un cautivo, Madrid: Editorial Gredos, 2005

 MILLÁN RUBIO, Fray Joaquín. “Santa María de El Olivar”. Elche: Instituto Histórico Padre Gazulla, 1997.

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