EDAD MEDIA

La Orden de Calatrava (2). Lucha por el poder

En la Edad Media, la lucha por el poder se desenvolvió en un intrincado laberinto de intereses contrapuestos. Los reyes, los nobles, la Iglesia, los concejos locales, las minorías raciales y el pueblo llano mantuvieron continuos pulsos y violentos enfrentamientos. En este artículo voy a tratar sobre la lucha entre señores por el poder. A la lucha del pueblo contra los señores le dedicaré un capítulo aparte.

 

Moros y cristianos

Batalla entre moros y cristianos

Las guerras medievales

 En la Edad Media no existía la paz. La situación normal era la guerra, ya fuera de los cristianos contra los infieles, ya fuera de los cristianos entre sí. En el primer caso, los ejércitos cristianos actuaban como un solo hombre. Luchaban en cualquier lugar de España donde fueran requeridos. Su objetivo era conquistar territorios y erradicar el islam. Eran guerras muy violentas, en las que participaban la nobleza y los caballeros de las órdenes militares, con sus mesnadas, bajo el mando directo de los reyes y la supervisión del Papa.

En cambio, las continuas guerras en las que se enfrentaban los reyes y los señores cristianos entre sí eran distintas. A diferencia de las anteriores, su objetivo principal no era conquistar territorios, sino aumentar su poder y su riqueza. Eran guerras de pillaje. Había pocos muertos y muchos cautivos, cuya liberación se conseguía pagando un rescate o canjeándolos por prisioneros propios capturados por el ejército enemigo en batallas anteriores. La paz solía consistir en breves períodos de treguas intermedias. Y, finalmente, se amañaba con matrimonios de conveniencia o con el pago de tributos al vencedor de turno.

 

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Batalla entre moros y cristianos en el castillo de Alcañiz. Foto romanicoaragones.com

 

Los caballeros calatravos del Bajo Aragón y su lucha contra el islam

Tal como escribí en mi anterior artículo, La Orden de Calatrava (1). Pureza inicial, en el año 1169 el rey de Aragón Alfonso II solicitó ayuda a los calatravos para reconquistar el Bajo Aragón. El maestre de Calatrava envió a Martín Pérez de Siones (entonces, comendador mayor y, más tarde, maestre de la Orden –de 1170 a 1182–), quien recuperó para el monarca aragonés varias fortalezas del Matarraña.

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Alfonso II de Aragón

 Con estas palabras lo cuenta el cronista calatravo frey Francisco de Rades y Andrada:

El III Maestre de Calatrava fue Don Martín Pérez de Siones, natural de la ciudad de Tarazona en Aragón. […] entró con sus caballeros y vasallos haciendo guerra en las tierras del Obispado de Jaén que eran de moros; y después de haber robado el campo y quemado algunas aldeas, supo que los moros por otra parte habían entrado en el reino de Aragón, y tenían puesto cerco a unos castillos de la Orden; y luego fue con sus caballeros a socorrer a los cercados. Los moros cuando supieron de la ida del Maestre, alzaron el cerco, y así el Maestre no entró por entonces en el reino de Aragón; antes se volvió a Calatrava. Entre tanto los moros habían entrado por otra parte de Sierra Morena y llegado al castillo de Almodovar del Campo, el cuál habían tomado y muerto en él más de sesenta cristianos. Sabiendo esto el Maestre, […] fue contra ellos con la más gente que pudo recoger en tierra de Calatrava. Los moros, sabiendo esto, desampararon el Castillo; y el Maestre fue en seguimiento de ellos hasta un lugar que se llamaba Fuencalda, en Sierra Morena, que ahora se dice la Fuencaliente; y allí él y los suyos mataron muchos de los moros que se quisieron defender, y cautivaron más de doscientos, los cuáles, por mandado del Maestre, fueron pasados a cuchillo.

Moros y cristianos 2

Moros y cristianos

 No era habitual matar a los cautivos, pero no por razones humanitarias, sino porque era más rentable venderlos o rescatar con ellos otros tantos cristianos cautivos. Sin embargo, en Fuencaliente, Siones hizo degollar a los doscientos moros cautivos como escarmiento por haber matado a varios cristianos en un combate previo. Este despilfarro produjo la indignación de algunos freyles, que se rebelaron contra la autoridad de Siones e intentaron destituirlo del cargo de maestre. Finalmente, la rebelión fracasó y Siones  se afianzó en su cargo.

En 1179, como premio por sus servicios contra los moros, Alfonso II donó a la Orden de Calatrava la fortaleza y la villa de Alcañiz. De este modo, el castillo-convento de Alcañiz se convirtió en sede de la encomienda mayor de la Orden de Calatrava en Aragón. Fue entonces cuando se duplicaron en los dos conventos principales de la Orden (el de Calatrava y el de Alcañiz) todos los cargos, excepto el de maestre, que se ejerció siempre y exclusivamente desde Calatrava.

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Zona medieval del castillo de Alcañiz

Desde que Ramón Berenguer IV había conquistado la villa de Alcañiz en 1157, los moros de Morella habían hecho continuas correrías y habían devastado el territorio bajoaragonés, dificultando con ello la repoblación cristiana. La donación de Alcañiz a guerreros “profesionales” resolvió la situación y permitió la repoblación y la fortificación del territorio. Tanto es así que, años después (en 1238), el rey de Aragón Jaime I el Conquistador reunió las Cortes en el castillo-convento de Alcañiz en su camino de conquista a Valencia.

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Representación de la conquista de Valencia en el castillo de Alcañiz

La donación de Alcañiz no fue la única que Alfonso II hizo a órdenes militares. Con la donación de Caspe a la Orden de San Juan de Jerusalén y la donación de Castellote a los Templarios, la mayor parte del Bajo Aragón quedó bajo el poder y el amparo de caballeros-freyles.

 Alcañiz y los calatravos

Alcañiz era villa desde 1157, fecha en la que Ramón Berenguer IV conquistó el territorio y le concedió Privilegios de Villa. Por eso, cuando Alfonso II se la entregó a los calatravos en 1179, la población civil no aceptó de buen grado el poder de la Orden. De hecho, las tensiones y los conflictos entre freyles y Concejo (hombres notables del pueblo que ejercían el poder civil) fueron continuos. Así lo reflejan los numerosos documentos emitidos por reyes y papas para resolver los litigios generados.

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Detalle de pintura en el castillo de Alcañiz. Foto romanicoaragones.com

En 1283 la villa de Alcañiz se sublevó violentamente contra el poder señorial de la orden de Calatrava. En la pugna vencería poco a poco la población. Pero el asunto de las disputas que hubo entre los freyles y los Concejos del Bajo Aragón lo trataré en otro artículo. A diferencia de Alcañiz, las pequeñas villas bajo-aragonesas, nacidas al amparo del poder calatravo, fueron más sumisas a los mandatos de la Orden.

El inmenso poder e influencia que los calatravos tuvieron en Aragón contrasta con el reducido número de caballeros-freyles instalados en el territorio. Cuando se produjo la donación de Alcañiz a la Orden de Calatrava, sólo doce caballeros se establecieron en el castillo-convento aragonés y su número nunca fue mucho mayor. En 1337, cuando la Orden otorgó Privilegios de Villa a cuatro aldeas de la encomienda de Monroyo (Peñarroya, Ráfales, Belmonte y Fórnoles), se reunió en el convento de Alcañiz toda la comunidad del convento, unos diez o doce freyles. Tras la firma de los Privilegios, los freyles enviaron a dos notarios de Alcañiz a sus cuatro encomiendas sufragáneas (Monroyo, La Fresneda, Calaceite y Calanda), donde los comendadores-freyles ratificaron los documentos. Si añadimos los dos o tres clérigos que vivían en el convento, el número total de caballeros en el Bajo Aragón no debía de sobrepasar la veintena.

Derrota de Alarcos

Derrota de Alarcos

La grave derrota del rey de Castilla en la batalla de Alarcos (1195) desalojó a los freyles de sus fortalezas manchegas de Calatrava y Salvatierra, ocupadas por los moros. La supervivencia de la Orden estuvo en grave peligro. El castillo de Alcañiz, lejos del escenario del desastre, quedó incólume. El comendador mayor de Alcañiz, Garci López de Moventa, con el apoyo del rey de Aragón, vio la oportunidad de ser proclamado maestre general de Calatrava y convertir el castillo de Alcañiz en convento mayor y cabeza de toda la Orden. Pero no consiguió su objetivo porque el Papa se lo denegó. A cambio, por haber cedido voluntariamente en sus pretensiones, se le permitió disfrutar desde entonces de todas las rentas de la Orden en Aragón, sin tener que contribuir a los gastos generales de la Orden de Calatrava. La sede de Alcañiz no consiguió el poder supremo de la Orden, pero sí  mayor autonomía económica.

El Bajo Aragón con la cristiandad

Papa Inocencio III

Papa Inocencio III

Tras la derrota del rey castellano en la batalla de Alarcos (1195), las tropas musulmanas suponían un inminente peligro. En 1211 el Papa Inocencio III promulgó la cruzada y movilizó a toda la cristiandad contra los infieles. Acudieron a la cita varios obispos del sur de Francia, los reyes de Navarra y Aragón, todas las órdenes militares, y muchos nobles de Galicia, León y Portugal. El rey de Castilla coordinó todas esas fuerzas porque la batalla iba a librarse en su territorio y encargó el mando supremo militar al señor de Vizcaya don Diego López II de Haro. En 1212, los moros fueron derrotados en la batalla de Las Navas de Tolosa. Esa batalla fue el principio del fin de la Reconquista.

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Batalla de las Navas de Tolosa

 

El comendador mayor de Alcañiz y sus comendadores sufragáneos del Bajo Aragón, acompañados de sus mesnadas, intervinieron activamente en todos los frentes españoles de la cristiandad. Nuestros antepasados fueron derrotados en Alarcos, vencieron en Las Navas de Tolosa y participaron con gran eficacia en las conquistas de Jaén, Córdoba y Sevilla, bajo el reinado castellano de Fernando III el Santo. Lucharon al lado del rey de Aragón Jaime I en la conquista de Valencia, quien les compensó entregando a la Orden las villas de Bétera y Bofilla, que quedaron bajo el dominio de la encomienda mayor de Alcañiz.

Lucha contra infieles

Lucha contra infieles

Para incentivar la Reconquista, el Papa había asignado a los reinos de Castilla y Aragón territorios todavía no conquistados. En algunas zonas fronterizas, cuyos límites no estaban bien definidos, se produjeron disputas territoriales entre ambos reinos. Cuenta el cronista que Frey don Lope Martin, comendador de Alcañiz, con otros caballeros de la Orden que residían en el castillo de Alcañiz, ganó de moros las villas de Villena, Sax, Borraga y Salinas [Hoy provincia de Alicante]. Mas luego se las tomó el Infante don Alfonso [X, el Sabio] hijo y heredero del Rey don Fernando el Santo, diciendo ser de la conquista del Reyno de Murcia. La Orden se quejó de esto al Papa Inocencio IV, el cual escribió al Infante mandándole restituir aquellas villas a los freyles de Alcañiz, que las ganaron.

Orden de batalla en Las Navas

Orden de batalla en las Navas de Tolosa

Cisma en la Orden

En el año 1328, siendo maestre de Calatrava don Garci López de Padilla, hubo en la Orden graves disensiones con el clavero don Juan Núñez de Prado. Recordemos que el cargo de clavero era el tercero en la jerarquía de poder de la Orden de Calatrava (después del maestre y del de comendador mayor). El rey de Castilla apoyó al clavero en sus pretensiones y el maestre huyó de Calatrava y se refugió en el castillo de Alcañiz. El conflicto se resolvió con la renuncia de López de Padilla a su cargo. Como contrapartida, conservó el título honorario de maestre y el dominio sobre las propiedades que la Orden tenía en Aragón y Valencia. Pero, a su muerte en 1336, los freyles de Alcañiz, con apoyo del rey de Aragón, eligieron nuevo maestre independiente, para su territorio.

Castillo de Calatrava la Nueva

Castillo de Calatrava la Nueva

El cisma duró doce años, hasta que en 1348 se resolvió el problema por acuerdo de ambos maestres, reunidos en Zaragoza, bajo el arbitraje del rey Pedro IV el Ceremonioso y con el beneplácito del Papa. Se restituyó el poder al maestre de Calatrava y Alcañiz volvió a ser una encomienda mayor sometida a Calatrava. No obstante, se respetaron todos los nombramientos hechos hasta entonces por los maestres de Alcañiz, excepto el de maestre. 

La inestabilidad del poder dentro de la Orden de Calatrava convirtió el castillo-convento de Alcañiz en lugar de refugio para los maestres en peligro de sufrir, en Castilla, represalias reales.

 

Relajación y corrupción de los freyles

La interrupción de la vida conventual por las continuas acciones de guerra, y la autonomía de cada comendador en su encomienda, fueron un serio obstáculo para que los caballeros fuesen fieles a sus votos de pobreza, obediencia y castidad.

Caballeros

Caballeros

Las cuantiosas rentas, obtenidas de las grandes propiedades de la Orden, y el reparto de los botines de guerra permitieron a los freyles disfrutar de riquezas difícilmente compatibles con su compromiso de pobreza.

Por otro lado, las interminables luchas por el poder dentro de la Orden dieron lugar a desobediencias graves y a luchas internas contra la autoridad de maestres y comendadores mayores, incompatibles totalmente con el voto de obediencia.

Por último, los comendadores eran hombres jóvenes y apuestos. Vivían en su encomienda, lejos del convento, con buenas rentas y mucho poder en sus manos. En estas condiciones el voto de castidad era difícil de mantener frente a las tentaciones de la carne. De ahí que hasta algún maestre tuviera hijos bastardos. Sin ir más lejos, el disidente Juan Núñez de Prado, clavero rebelde y luego maestre de Calatrava, tuvo hijos bastardos en varias villas de la Orden, fruto de sus relaciones sacrílegas con mujeres de su jurisdicción.

Reyes Católicos. Rendición de Granada

Reyes Católicos. Rendición de Granada

Con este ambiente de relajación, decayó también el espíritu de lucha contra los moros, que era el cuarto compromiso incumplido por los freyles. Por esta causa y por las luchas internas en el reino de Castilla, en las que los freyles participaron activamente, la frontera con el islam quedó estabilizada. Los moros pudieron prolongar su estancia en Granada durante más de cien años, sin grandes agobios. En 1492 los Reyes Católicos terminaron la Reconquista con un modelo de ejército muy diferente, en el cual las órdenes militares tuvieron un papel muy secundario.

  

BIBLIOGRAFÍA Y ENLACES 

DE RADES Y ANDRADA, Francisco. Chronica de las tres Ordenes y Cauallerías de Santiago, Calatraua y Alcántara. Toledo: Casa de Juan de Ayala, 1572

http://books.google.es/books?id=D9EXoGqvtrUC&printsec=frontcover&dq=chronica+de+las+tres+Ordenes&hl=es&sa=X&ei=Bza4UZ-yKcPB7AbqxoHgCg&ved=0CDIQ6AEwAA 

JAIME I, EL CONQUISTADOR– Llibre dels Feyts .Traducido por FLOTATS, Mariano y BOFARULL, Antoni. Historia del Rey de Aragón, don Jaime I. Valencia: Librería de doña Rosa López, 1848 

http://books.google.es/books?id=2ATSAAAAMAAJ&printsec=frontcover#v=onepage&q&f=false

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