EDAD CONTEMPORÁNEA/PREHISTORIA

Regreso a la cavidad sepulcral eneolítica del Cañaret de Calaceite.

La Fototeca del IPCE, nos ha permitido recuperar algunas de las fotografías vinculadas al descubrimiento en 1919 de una pequeña cavidad sepulcral conocida como Cañaret o Canyaret de Calaceite. Desde ese año y hasta 1923 se desarrollaron los procesos de excavación y publicación, de la mano primero de Juan Cabré Aguiló, y poco después por Pere Bosch Gimpera.

Algunas de de las imágenes, en el archivo fotográfico aludido, se han catalogado erróneamente, por lo que esperamos que puestas en su contexto recuperen su valor testimonial.

El lugar y la información arqueológica asociada, en la interpretación arqueológica de entonces  y en la actual, se consideran atribuibles al periodo de la Prehistoria conocido como Edad del Cobre (Eneolítico o Calcolítico). En estas líneas no pretendemos sumergirnos en esas aguas tan lejanas en el tiempo, sino más bien rozar la superficie de las más cercanas historiográficas.

Juan Cabré Aguiló y Lorenzo Pérez Temprado, a finales de 1919, dirigen su primera campaña de excavación en Azaila.

Según nos relata Cabré, unos días de lluvias impidieron el normal desarrollo de las intervenciones. Aprovechando lo que pintaba como una mala coyuntura, decide desplazarse hasta su pueblo natal e inspeccionar unos hallazgos al parecer interesantes, que su compañero y amigo Temprado, le había comunicado durante su estancia en el Cabezo de Alcalá.

Allí se produjo el reencuentro con la otra parte de la plana mayor de la Redacción del malogrado Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón, sus también amigos y paisanos Santiago Vidiella Jasá y Julián Ejerique Ruiz.

Encuentros en Calaceite: contemplación de un eclipse, Vidiella y Pérez Temprado (los dos primeros en pie a la izquierda del religioso), entre otros sin identificar (Archivo Pérez Temprado) publicada en Vallespí 2010, p. 255.

Encuentros en Calaceite: contemplación de un eclipse,
Vidiella y Pérez Temprado (los dos primeros en pie a la
izquierda del religioso), entre otros sin identificar
(Archivo Pérez Temprado) publicada en Vallespí 2010, p. 255.

De camino al Cañaret

Con presteza, los tres se encaminaron hacia una partida cercana al oriente de la población llamada Cañaret o Canyaret. En ella, Joaquín Claramunt Abés, y en las laderas de la margen izquierda del barranco del mismo nombre que desagua en la Vall dels Viñels, había emprendido una serie de trabajos para acondicionar el entorno de un área rocosa abrigada para la instalación de colmenas. En tal menester había procedido a allanar el terreno y a construir una pequeña edificación dedicada al cuidado apícola, pero un notable impedimento complicaba su objetivo: la existencia de un gran bloque de piedra que se había desplomado por la erosión.

La solución fue bravía: el uso de explosivos. Drásticamente se despejó la zona lo que a la par permitió obtener la mampostería para elevar una caseta adosada a la balma rocosa. Como tenía poca altura, excavó en su interior y fue encontrando huesos, sin darles más valor, hasta el hallazgo de varios cráneos humanos.

A la vista de ellos:

fue a comunicarle el hallazgo a su vecino D. Santiago Vidiella, y este señor, al referirle de nuevo, al día siguiente, que otros restos paleontológicos se habían descubierto a la par de tres vasos de tosca cerámica, recomendó que cesaran dichos trabajos y que se guardase cuanto fue hallado hasta aquella fecha.

En una primera inspección, en la que debieron estar los cuatro protagonistas mencionados, Juan Cabré confirma ante ellos la antigüedad de lo encontrado, tanto de los objetos cerámicos, líticos y de los óseos humanos. Observaron que en el fondo de aquel abrigo seguían asomando en el  corte de tierra algunos más. Aquello quedó así hasta el día siguiente, en el que ya sólo volvió Cabré:

[…] fui de nuevo, solo, al yacimiento con la idea de recoger los restos que se hallaron el anterior, después que Joaquín Claramunt autorizóme a ello. Mas, como comprobara que el fragmento de mandíbula humana que allí se guardaba no correspondía al cráneo que se puso al descubierto al mismo tiempo por nosotros, me propuse de nuevo, a punta de navaja, hallar en el corte, ya el pedazo que a ella le faltaba, ya a la vez la verdadera mandíbula de dicho cráneo, creído que uno y otra aparecerían a continuación del hueco que dejó la calavera antedicha. Pero he aquí que a los dos centímetros escasos de profundidad aparece a la vista el occipital de otro cráneo humano, y, en el resto de mis exploraciones, ni indicios de lo que me proponía descubrir. Creyendo entonces que había llegado el momento de aclarar , por mí mismo, la colocación del nuevo cráneo con respecto de su esqueleto, me tomé la ímproba labor de ir limpiando, poco a poco, con mi cuchillo de monte, los restos humanos y con las manos apartar la tierra. Ese intento me hizo ver que no se trataba de un enterramiento de inhumación completa, sino parcial , y me puso de manifiesto. patentemente uno de los ritos funerarios, en la Península ibérica, de nuestros predecesores los protohistóricos.

Contiguo a dicho cráneo hallé un segundo al lado derecho y otro al izquierdo; tan inmediatos unos a los ótros, que tocábanse entre sí. El del extremo derecho descansaba tendido sobre otros cráneos, sobre unas tibias y sobre más huesos medio triturados y en completo desorden y revoltijo; el del lado opuesto apareció a mi vista de frente, pero apoyándose en varios otros huesos, y debajo del central descubrí dos soberbios colmillos de jabalí, de 22 centímetros de longitud, fragmentos de mandíbulas y de huesos humanos.

Mas no todo fue la emoción del descubrimiento, que sin duda fue intenso como acabamos de leer. Era necesario aplicar la disciplina arqueológica, lo que le llevó a realizar con vistas a su publicación (que se acometería al año siguiente) un corte a escala del enclave, la toma de apuntes, dibujos y fotografías.

Ya juzgó entonces, que debía quedar aún parte por excavar en aquel abrigo, pero sus obligaciones en Azaila le hicieron dejar la continuación para otro momento.

Dibujo de Juan Cabré con la sección del enclave.

Dibujo de Juan Cabré con la sección del enclave.

Durante aquella campaña de 1919, y tras esta excursión de visita a Calaceite, también encontraría tiempo para hacer otra escapada a Mazaleón, esta vez con Lorenzo Pérez Temprado quien había descubierto las pinturas rupestres prehistóricas dels Secans, hoy desaparecidas por haber sido arrancadas por algún desaprensivo hace algunos años.

Por otro lado, en 1920 Pere Bosch Gimpera continuaba sus trabajos en el enclave de San Antonio de Calaceite. No sabemos si hubo acuerdo para ello (dado que existieron precedentes de notables desavenencias entre el investigador catalán y Cabré, al respecto de la intervención en yacimientos arqueológicos en toda el área y que movilizaron a las instituciones competentes tanto en Madrid como en Barcelona en apoyo de uno u otro) pero lo cierto es que retomó la tarea en el Cañaret y terminó de excavar aquello que dejó pendiente el calaceitano.

En 1923 publicaba los resultados en el Anuari de l’Institut d’Estudis Catalans.

Fotografías y comentarios:

Descripción de la Fototeca Nacional: Nº de inventario: CABRE-1955 Título: Abrigo rocoso con pinturas rupestres en las Cuevas de Cañart (Castellote, Teruel). 1908-1910 Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947) Fecha de la toma: Entre 1908 y 1910.

Descripción de la Fototeca Nacional:
Nº de inventario: CABRE-1955
Título: Abrigo rocoso con pinturas rupestres en las Cuevas de Cañart (Castellote, Teruel). 1908-1910
Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947)
Fecha de la toma: Entre 1908 y 1910.

En realidad se trata de la imagen que se utilizó tanto en la publicación de 1920 de Juan Cabré (Fig. Iª.-Yacimiento protohistórico del Cañaret, p. 92) como en la de 1923 de Pere Bosch (Fig. 71 Sepulcre del Canyaret, p. 457). De hecho, en la parte inferior, sobre la emulsión se reconoce la letra de Juan Cabré que anota: Calaceite – Cañaret. La inscripción aparece invertida en el positivo fotográfico.

Una mala lectura ha debido llevar a interpretarla como Cuevas de Cañart (Castellote).

La toma debió hacerse entre octubre-noviembre de 1919 (no entre 1908-1910) desde el sur de la balma. Podemos apreciar a la izquierda la caseta construida por Joaquín Claramunt, así como las colmenas bajo saliente rocoso. En primer plano se observa la vegetación arrancada y la tierra desplazada para nivelar la ladera.

Como detalle curioso hacia el centro de la imagen, destacando en blanco sobre las rocas, la señal de la compañía aseguradora de la instalación.

El mismo lugar en enero de 2013.

El mismo lugar en enero de 2013.

Impronta realizada con molde sobre mortero de la Sociedad "El día" (Seguros reunidos) fundada en 1902, aseguradora contra incendios que debió contratar Joaquín Claramunt en 1919.

Impronta realizada con molde sobre mortero de la Sociedad “El día”
(Seguros reunidos) fundada en 1902, aseguradora contra incendios
que debió contratar Joaquín Claramunt en 1919.

Descripción de la Fototeca Nacional: Nº de inventario: CABRE-1971 Título: Retrato de un paisano en las cercanías de la población (Calaceite, Teruel). Hacia 1908 Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947) Fecha de la toma:Hacia 1908.

Descripción de la Fototeca Nacional:
Nº de inventario: CABRE-1971
Título: Retrato de un paisano en las cercanías de la población (Calaceite, Teruel). Hacia 1908
Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947)
Fecha de la toma:Hacia 1908.

Se trata de un disparo realizado desde el oeste hacia el Barranco del Cañaret y su confluencia con la Vall dels Viñels. A la izquierda el “paisano” no parece ser otro que Joaquín Claramunt Abés. Es razonable pensar que la fotografía se realizó el mismo día que la anterior, por lo que la fecha de 1908 es errónea. Como sabemos las cuatro personas que se desplazaron al lugar, así como que no es ni Juan Cabré (quien hizo la toma), ni Santiago Vidiella, ni Julián Ejerique, no queda otra por descarte.

Junto a él, a sus pies y a la derecha de la imagen aparece el techo de la caseta y el abrigo del Cañaret. De nuevo leemos una inscripción en la emulsión, en la parte inferior con la letra de Cabré: Calaceite. fotos craneos.

Similar encuadre del área en un atardecer de enero de 2013.

Similar encuadre del área en un atardecer de enero de 2013.

Descripción de la Fototeca Nacional: Nº de inventario: CABRE-1954 Título: Restos humanos, colmillos de jabalí y utillaje lítico del Sepulcro del Canyaret de Palissetes (Calaceite, Teruel). Hacia 1908 Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947) Fecha de la toma: Hacia 1908.

Descripción de la Fototeca Nacional:
Nº de inventario: CABRE-1954
Título:
Restos humanos, colmillos de jabalí y utillaje lítico del Sepulcro del Canyaret de Palissetes (Calaceite, Teruel). Hacia 1908
Autor de la fotografía: Cabré Aguiló, Juan (1882-1947)
Fecha de la toma: Hacia 1908.

Hay otra fotografía idéntica, la CABRÉ-1972. Se trata de un montaje compositivo muy al gusto de aquellos años, con los materiales más destacados. Además de los indicados en la descripción vemos dos de los vasos de cerámica a mano completos.

La fecha indicada de 1908 es evidentemente demasiado anterior a la de 1919. Tal vez se realizó algo después de la visita y antes de la publicación por lo que se podría situar entre finales de 1919 y el año siguiente. Parece incluso que pudo servir como modelo para los dibujos publicados posteriormente por Bosch cuya copia reproducimos.

aa-vasos-cañaret

En enero de 2013 José Antonio Benavente y el firmante hemos vuelto al lugar.

Nada indica que allí existió un área de enterramiento de la Edad del Bronce. Poco queda ya de las colmenas. La caseta hecha por Joaquín Claramunt Abés es ya una ruina arqueológica.

aa-caseta-cañaret

Salvador Melguizo

Bibliografía:

Bosch Gimpera, Pere 1923: “El sepulcre del Canyaret a Calaceit”, Anuari de l’Institut d’Estudis Catalans MCMXV-XX, VI, 457-460.

Cabré Aguiló, Juan 1920: “Un osario humano del eneolítico de Calaceite”, Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, núm. XX. Págs. 90-99.

Cabré Aguiló, Juan y Pérez Temprado, Lorenzo 1921: “Nuevos hallazgos rupestres en el Bajo Aragón”, Real Sociedad Española de Historia Natural,Tomo del 50º aniv., 276-286.

Vallespí, Enrique 2010: El grupo del Boletín de Historia y Geografía del Bajo Aragón. Evocación en su correspondencia epistolar (1883-1954), Caesaraugusta 81, Zaragoza.

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Un pensamiento en “Regreso a la cavidad sepulcral eneolítica del Cañaret de Calaceite.

  1. Buenas tardes: He encontrado este blog por casualidad, y me he parado a leerlo. Me parece muy interesante todo lo que en el aparece, ya que difunde a través de la red, la historia de nuestra querida comarca del Bajo Aragón. Un saludo y felicidades.

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