EDAD MEDIA

El poblamiento cristiano del Bajo Aragón

El entramado de pueblos nacidos en el siglo XIII para estabilizar el dominio cristiano ha configurado durante ochocientos años el paisaje rural y urbano del Bajo Aragón y ha determinado el sistema de vida, la economía y la cultura de sus habitantes, durante el ciclo histórico que ahora se está cerrando.

Durante los 400 años de dominio árabe, la población del Bajo Aragón estaba concentrada en los núcleos urbanos de las tierras bajas, preferentemente de regadío. La propia toponimia delata esta realidad; Alcañiz, Calanda, Alcorisa, Valdealgorfa, Mazaleón, Calaceite, Beceite, Mequinenza, Caspe y Fabara son topónimos de origen árabe. En cambio, la parte montañosa de la actual comarca del Matarraña estuvo prácticamente deshabitada. Los pocos topónimos de origen árabe que nos han llegado delatan la escasez de habitantes, dispersos en masías (Ráfales, ‘masía’ o ‘caserío’), y la economía pobre (Mezquín, ‘mezquino’ o ‘pobre’).

Peñarroya

Peñarroya de Tastavins

El resto de topónimos de las comarcas de montaña son, generalmente, de origen latino: Castellote, Molinos, Los Olmos, La Ginebrosa, Monroyo, Peñarroya, Valderrobres, Fuentespalda, La Fresneda, Valjunquera, La Codoñera, Belmonte, etc. Esto hace pensar que fueron pueblos nacidos durante la repoblación cristiana. Llama la atención el hecho de que los nuevos pobladores nombraran los territorios conquistados a partir de características descriptivas del paisaje. Es posible que lo hicieran así porque no existía ninguna toponimia subyacente.

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Ráfales

 

Cartas de población y reparto del territorio

En la documentación aportada en mi post titulado Alcañiz de la Frontera, se ponía de manifiesto la perentoria necesidad de repoblar el territorio bajoaragonés, recién conquistado por los cristianos, con habitantes que reforzasen y consolidasen su dominio, frente a la constante amenaza sarracena. Para ello se creó una red de fortalezas, situadas en los puntos más estratégicos, se fomentó la creación de pequeños núcleos urbanos, al amparo de los castillos, y se fortificó el espacio habitado. Las paredes de las propias casas formaban la muralla.

Para animar la llegada de nuevos pobladores, se otorgaron las llamadas cartas de población. En ellas, como incentivo, se ofrecía la donación de tierras para roturar y de solares protegidos donde construir las casas. En aquellos lugares donde la dureza del terreno hacía poco atractivo el traslado, se incentivaba a los eventuales pobladores con la concesión de ciertos derechos. Así, por ejemplo, se les eximía de algunos impuestos y se les reducían las obligaciones típicas del vasallaje para con el señor feudal, como las cabalgadas y otros servicios de armas.

La fresneda 1

La Fresneda

Han llegado hasta nosotros algunas cartas de población, concedidas en el siglo XIII a villas y aldeas del Bajo Aragón. Voy a limitar mis comentarios a la otorgada en 1232 a favor de los habitadores de Belmonte, por ser representativa del sistema de poblamiento utilizado por la Orden de Calatrava, cuyo señorío dominaba entonces una parte importante del territorio bajoaragonés.

BELMONTE

Belmonte

A los nuevos pobladores se les entregaron, en propiedad, parcelas de tierras yermas de unas doce hectáreas, para que las roturasen y explotasen. En primer lugar, se les entregaron las tierras más cercanas al núcleo poblado. A medida que iban llegando nuevos colonos, se les entregaban parcelas cada vez más alejadas del castillo. Así, se ampliaba progresivamente el área cultivada, hasta llegar al límite del término.

En los pueblos de la encomienda de Monroyo (Belmonte, Fórnoles, Peñarroya y Ráfales), la superficie cultivable que salía de cada parcela era de entre cuatro y seis hectáreas. Se trataba de terrenos de media montaña, cubiertos de pinar y formados básicamente por vales y barrancos. El resto de terrenos eran superficies rocosas o quebradas, imposibles de abancalar, que se usaban para aprovechamientos forestales (madera y leña) y para extraer materiales de construcción (piedra, arcillas y caliza).

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Ráfales

Los colonos tuvieron que hacer un enorme esfuerzo para poner en cultivo los terrenos de media montaña, puesto que se trataba de parcelas yermas, cubiertas de bosque y situadas entre rocas.

Construyeron bancales y aprovecharon tierras y espacios inverosímiles, creando el paisaje que hemos disfrutado durante ochocientos años. El abandono actual de los cultivos, con el desmoronamiento de las paredes de piedra seca construidas entonces y con el rebrote de la vegetación espontánea, está devolviendo paulatinamente al paisaje el aspecto que tuvo antes del poblamiento del territorio.

En cada pueblo de su señorío, los frailes de Calatrava se reservaron el dominio de huertos y tierras cultivadas, equivalentes a dos parcelas típicas. En muchos de esos pueblos, la toponimia ha conservado el nombre de Domenge para designar la partida de los frailes. Además, en cada pueblo, reservaron bajo su dominio una dehesa destinada a los pastos. En Fórnoles, esa dehesa estuvo localizada, probablemente, en la que aún hoy se conoce como la Vall dels Flares. Inicialmente, los frailes hacían trabajar sus tierras a esclavos árabes cautivos y, posteriormente, se las cedieron en arrendamiento a colonos cristianos.

Para recordatorio y homenaje personal de algunos de aquellos sufridos pobladores, su nombre ha quedado inmortalizado en la toponimia del territorio. Muchas partidas del término de Fórnoles, que es el que mejor conozco, han conservado el apellido del colono que las roturó y conformó: La Vall d’en Querol, La Vall d’en Toixí, La Vall d’en Roig, La Font d’en Sants, La Font d’en Calderer, La Font d’en Vida, Lo Cap d’en Sabater, Lo Pou d’en Pi, La Plana d’en Bel, Lo Mas d’en Piquer, La Torre d’en Bayot, etc. El artículo personal catalán en, cuyo uso ha desaparecido en el lenguaje actual de la comarca, pero que se conserva en otras regiones de habla catalana, siempre precede a un nombre o apellido de persona en masculino.

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Fuentespalda

Los frailes de Calatrava también se reservaron la propiedad de las iglesias, con sus correspondientes diezmos y primicias, así como los hornos, molinos y batanes, cuya explotación arrendaron a colonos cristianos y posteriormente a los Concejos locales.

 

Las casas y el nuevo urbanismo

Las poblaciones se concentraron junto a las fortalezas. Este proceso generó un urbanismo de casas abigarradas en torno al castillo, edificadas en considerable altura, para optimizar la escasa superficie de terreno amurallado. La edificación en sucesivos círculos concéntricos, o en franjas de ladera descendente bajo el castillo, dio lugar a calles estrechas, relativamente llanas dentro de cada círculo o franja, pero con pronunciadas pendientes, y a veces con escaleras, entre los diferentes niveles del terreno. Cuando el trazado era en franjas, éstas ocupaban normalmente la vertiente sur- sudeste de la montaña del castillo, a resguardo del cierzo dominante en la comarca.

FÓRNOLES- Casas abigarradas alrededor del castillo

Fórnoles, casas abigarradas alrededor del castillo

El acceso más primitivo al recinto amurallado estaba constituido por toscos cobertizos con paredes de mampostería y dinteles de madera, que se cerraban por la noche o en momentos de peligro. A medida que el núcleo iba creciendo y la población se enriquecía, se abrían cobertizos hacia el exterior de los nuevos circuitos, con bellos portales de sillería, frecuentemente blasonados en la piedra clave del arco de entrada.

FÓRNOLES- Clave blasonada del arco del Pelleric ret

Fórnoles, clave blasonada del arco del Pelleric

FÓRNOLES- Plaza del Collado y cobertizo del Pelleric.

Fórnoles, Plaza del Collado y cobertizo del Pelleric

La ubicación de muchos de estos pueblos, basada exclusivamente en motivos de defensa, ha condenado a sus habitantes, durante muchos siglos, a vivir en condiciones precarias e incómodas. Su situación en montes escarpados ha supuesto graves carencias de agua, difícil acceso a las poblaciones, estrechez y fatigosos desniveles en las calles y reducida dimensión de los solares edificables. La necesaria construcción de las casas en altura y en pendiente ha supuesto estrechos y empinados tramos de escaleras, así como la convivencia de personas y animales de labor en el mismo edificio. Como contrapartida favorable, ha convertido nuestros pueblos en extraordinarios miradores panorámicos de bellos y extensos paisajes.

FORNOLES- Interior del cobertizo de la calle del castillo.

Fórnoles, interior del cobertizo del castillo

 

Los nuevos pobladores

El poblamiento se realizó con personas venidas de distintos lugares de la cristiandad y con mozárabes venidos de territorio sarraceno. La frecuencia en el Bajo Aragón de apellidos como Anglés, Gascón y Lombarte, pone de manifiesto el origen inglés, francés o italiano de algunos de nuestros antepasados. Apellidos como: Aragonés, Ansón, Ripollés y Pallarés delatan la procedencia pirenaica de otros pobladores.

Bajo Aragón

Mapa del Bajo Aragón

Las dos lenguas que hemos utilizado durante siglos (castellano y catalán), y que seguimos utilizando en zonas bien definidas del Bajo Aragón, ponen de manifiesto la procedencia geográfica de los pobladores de cada una de ellas. Aunque el poblamiento tuviese carácter mixto, el predominio del grupo que se estableció en cada pueblo, determinó el uso de uno u otro idioma, con evidentes influencias mutuas entre ambos.

Durante ocho siglos, este hecho lingüístico nunca creó ningún problema de convivencia. Pero este tema, hoy artificialmente espinoso, prefiero tratarlo con perspectiva histórica, en otro post dedicado exclusivamente a la riqueza lingüística que hemos heredado y debemos conservar, como patrimonio común del Bajo Aragón.

1232- Carta puebla de Belmonte

Carta puebla de Belmonte, 1232

Y, como es mi costumbre, voy a acompañar este post con el extracto de un texto del año 1232, traducido del original. Se trata de la carta de población de Belmonte, un documento representativo sobre el tema del poblamiento de nuestra tierra.

1232- Carta de población de Belmonte. (Extracto parcial). Otorgada por Don Álvaro Fernández, prior calatravo del castillo y villa de Alcañiz.

 damos… a vos Bernardo de Casals y a vos Raymundo de Vallés y a vos Vidal de Puentes,… nuestra dicha villa de Bellomonte, para plantarla, con todos sus términos, desde lo más alto a lo más profundo, hiermo y plantado, culto e inculto, con casas, casales, huertos, sitios de huertos, viñas con sitios de viñas, tierras, aguas…y de la utilidad vuestra y de los vuestros, y de todos los pobladores que acudan a ella…según el mejor uso y fuero de la ciudad de Zaragoza, franca, libre y quita de toda pecha, o alcabala, o tributo o censo alguno, e inmune, y salva de todas las colectas y fuerzas, y sacas, o derramas y de todo yugo de servicio.

 Empero, fuera del servicio que más abajo oiréis: Damos y concedemos ciertamente la dicha villa, para plantarla, y sus términos a vosotros los sobrescritos pobladores, con tal punto que, de cualquiera parte traigáis a uno, o hagáis que acudan y vengan a ella todos los pobladores que vosotros traer y elegir quisiereis o pudiereis, hasta completar el número de treinta habitadores…

 En adelante vayáis a la guerra y cavalgada cada año tres veces, a voluntad vuestra y provecho de nos y de los nuestros, a cualquier parte que nosotros quisiéremos ir montados, o cavalgar a tierra de paganos y sarracenos…

 Mas de la donación sobredicha de esta población, que hacemos para vosotros, no obstante, nosotros los dichos señores tomamos y sacamos el castillo de la dicha villa, con todas las tierras viñas y huertos. Cuanto allí habéis dado vosotros a dos distintos pobladores, en aquella parte que nos habéis cedido, de la manera que allí ha caido por suerte.

 Y tomamos y sacamos la iglesia con las diezmas y primicias por entero, y con ciertas casas junto a la iglesia. Y tomamos y sacamos el horno y el molino de esta villa, y aquella dehesa que era de Alcañiz, y todas estas cosas las tenemos por propias nuestras.

Mas, todas las demás…damos y entregamos para siempre, para plantar, a vosotros los dichos pobladores y toda vuestra descendencia, y a cualesquiera que vosotros quisiéreis…

 

 

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE TERUEL (Teruel). Copia notarial de la Carta de población de Belmonte 1232. (Copiada y traducida en 1733) MS 12, págs. 137- 142

 ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (Madrid). Donación de Pedro II en Gerona, febrero 1197. Orden de Calatrava. Carpeta 434 nº 263155

LALIENA, Carlos. “El señorío de la Orden de Calatrava en el Bajo Aragón en la Edad Media”. Tesis doctoral inédita. Universidad de Zaragoza, 1985. Documento 9 “Bullarium Ordinis”, pp. 30-41, donación de 1209.

LALIENA, Carlos. “Sistema Social, estructura agraria y organización del poder en el Bajo Aragón en la Edad Media (Siglos XII-XV)”. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses, 1987

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2 pensamientos en “El poblamiento cristiano del Bajo Aragón

  1. Con brevedad, una minuciosa descripción de los duros momentos de repoblación del Bajo Aragón, cuando la frontera sarracena de Morella hacía de este territorio un peligro constante.

  2. Pingback: 11. El asedio al castillo – Descubriendo el pasado de Alcañiz

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