EDAD CONTEMPORÁNEA/EDAD MODERNA

Los petroglifos de Alloza (Teruel) y los hornos de aceite de enebro: un enigma resuelto

El aceite de enebro, extraído por destilación de raíces y tallos de enebro (Juniperus oxycedrus) en pequeños hornos artesanales, fue muy utilizado en la medicina tradicional para el tratamiento de numerosas enfermedades, tanto de hombres como de animales. La construcción de estos hornos sobre rocas en pleno campo dejó una serie de improntas rupestres muy características que todavía siguen siendo interpretadas por algunos investigadores como petroglifos prehistóricos de carácter mágico, ritual o religioso.

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Grabado rupestre o petroglifo de Alloza (Teruel) realizado como base de un antiguo horno de aceite de enebro

Los grabados o petroglifos de Alloza

Hace unos meses publicamos en este mismo blog (http://historiasdelbajoaragon.blogspot.com.es/p/esto-que-es.html) un post sobre una serie de grabados rupestres, insculturas o petroglifos localizados en el término municipal de Alloza (Teruel) cuya función o significado entonces desconocíamos. La existencia de estas curiosas estructuras nos fue comunicada por Alberto Sancho y Manuel Félez, de Alloza, quienes nos guiaron, acompañados por nuestros colegas y amigos Ignacio Royo y Luís Fatás, arqueólogos del Gobierno de Aragón, a un total de cinco lugares en los que se conservaban rocas con una serie de improntas y canalillos grabados que presentaban una disposición y características comunes:

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Otro ejemplo de base de horno de aceite de enebro conservado en Alloza.

– Un canalillo círcular y perimetral grabado en la roca de unos 4-5 cms de anchura y 3 cms de profundidad aproximadamente (sencillo o doble) y de unos 2 metros de diámetro.

– Una serie de canalillos (de número y disposición variable) que recorren el interior de los círculos y que desembocan finalmente en un canalillo vertedor en la zona más baja de la estructura.

– Todos los grabados están tallados sobre suelos rocosos de arenisca lisos y con pendiente natural superior a un 10%.

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Otro horno de aceite de enebro con claras huellas de rubefacción o exposición al fuego.

– Todos los grabados presentan huellas de rubefacción o de exposición al fuego a lo largo de su perímetro exterior y, en ocasiones, también dentro del propio círculo.

– Todos los grabados se localizan en los montes próximos al núcleo urbano de Alloza en zonas de secano y de entorno de bosque mediterráneo en el que predominan actualmente el romero, tomillo, espliego, enebros, sabinas o pinos carrascos.

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Entorno natural actual de los alrededores de Alloza tadavía con abundantes sabinas y enebros.

Aunque cuando publicamos el post no estábamos totalmente seguros del uso o funcionalidad de estas estructuras circulares “hojiformes” o “ramiformes” grabadas en la roca, por sus características, y a pesar de que los más mayores de la localidad de Alloza desconocían por completo la existencia de las mismas, llegamos a deducir que podrían tener relación con actividades tradicionales de tipo artesanal, tratándose probablemente “de la impronta o la base de estructuras, posiblemente a modo de hornos, construidas para calentar o destilar algún tipo de líquido ya que todos los círculos y canalillos tallados sobre la roca acaban vertiendo en un canal inferior”.

Tras sugerir varias opciones de uso finalmente apostábamos por la relacionada con la extracción del aceite de enebro cuya comercialización constituyó una importante actividad económica en las localidades turolenses de Alloza, Andorra y Crivillén a finales del siglo XVIII (Gracia 1999, 59).

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Un ejemplo más de horno de enebro en Alloza

Unos meses más tarde, gracias a la información proporcionada por colegas y amigos como Ignacio Royo y Eugenio Monesma, nos atrevemos a asegurar hoy que los grabados o petroglifos de Alloza pertenecen, tal como suponíamos, a antiguos hornos para la extracción de aceite de enebro existiendo numerosos paralelos en otras áreas de las provincias de Teruel, Castellón, Valencia o Tarragona (Martínez 1981, Monesma 2003, Gusi et alii 2009, Mesado 2012). No obstante, no habrá que descartar la posibilidad de que ciertos petroglifos de otras zonas puedan tener distintos significados o funciones de tipo ritual, mágico o religioso tal como siguen defendiendo algunos investigadores (Mesado 2012).

Hornos y destilación del aceite de enebro

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Ilustración de tallos y frutos de enebro.

El aceite de enebro se obtiene de la destilación en seco, mediante aplicación de calor, del enebro común (Juniperus communis), del enebro de la miera (Juniperus oxycedrus) o de la sabina negra (Juniperus phoenicea) a partir del calentamiento a altas temperaturas en hornos o espacios cerrados de raíces, cepas y tallos de enebro, preferentemente de arbustos adultos. El efecto calorífico constante e indirecto sobre la leña de enebro daba lugar a la lenta destilación de la savia o brea contenida sobre todo en las partes leñosas del arbusto.

Se han documentado distintos tipos de hornos o de estructuras de combustión para extraer el aceite de enebro, desde hornos complejos, como los existentes en Alcorisa y Foz Calanda (Martinez 1981) hasta simples hornos hechos con vasijas o incluso bidones metálicos. Pero posiblemente el tipo más común, al que se adscriben los utilizados en Alloza, son los hornos de base tallada en la roca (tipo II de la clasificación de Gusi et alii 2009).

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Sección de un horno de aceite de enebro. Tipo II, según la clasificación de Gusi et alii 2009.

Estos hornos, perfectamente documentados por E. Monesma en la zona de Rubielos de Mora Teruel) (Monesma 2003, 78) se construían sobre suelos rocosos lisos y con pendiente natural en cuya superficie se tallaban canalillos formando una estructura arboriforme o ramiforme, a modo de petroglifo. Estas acanaladuras convergían siempre hacia el lado de la pendiente para acabar en un vertedor o cubeta también excavada en la roca, o en un recipiente cerámico o de otro material.

La base del horno Mora de Rubielos

Base de horno de aceite de enebro en Mora de Rubielos (Teruel). Obsérvese la roca inclinada con los canalillos (E. Monesma, 2003).

Sobre la estructura arboriforme de canalillos se disponía la madera del enebro cortada, en especial las más rojizas, y se cubría con pequeñas losas de piedra sobre las que se aplicaba un manto de arcilla para formar un horno aislado del fuego directo. Alrededor y encima de esta pequeña cubierta de barro se quemaba leña y al alcanzar la temperatura idónea la brea del enebro empezaba a fluir en dirección a la canaleta. En primer lugar salía agua y después fluía el aceite de miera o de enebro.

Preparando el enebro

Preparando la leña de enebro sobre la roca con canalillos (E. Monesma, 2003)

Usos medicinales y propiedades del aceite de enebro

El aceite de enebro es de color oscuro, consistencia muy densa y fuerte aroma balsámico. Su uso está bien documentado desde la Antigüedad y se ha utilizado indistintamente para hombres y animales en forma de ungüento, cataplasma o como bebedizo. Fue especialmente utilizado para enfermedades de la piel y como parasiticida, muy efectivo contra las garrapatas, piojos y liendres. De uso tópico, mediante friegas, se utilizó para el dolor de muelas, reumatismo, dolores articulares, gota, escoceduras, eczemas y verrugas. Como cataplasma se usó para el dolor de pecho, anginas y catarros. Como infusión o brebaje para trastornos digestivos, lombrices intestinales, como diurético y calmante nervioso.

Horno enebro

Horno de aceite de enebro de Mora de Rubielos (Teruel) en pleno funcionamiento (E. Monesma, 2003)

En veterinaria se aplicaba como ungüento para enfermedades, heridas e infecciones de la piel de ovejas y conejos y, particularmente, para combatir los piojos y garrapatas así como los parásitos intestinales de especies domésticas. Mediante friegas se aplicaba para el mal de pezuñas de cerdos, la desinfección de los cascos de caballería y para curar el pico de las gallinas (Gusi et alii 2009, 267). El médico griego Dioscórides, del siglo I de nuestra era, mencionó un uso no terapéutico del aceite de enebro para repeler serpientes mediante el vertido de unas gotas en el umbral y ventanas de casas y corrales (Monesma 2003, 79). También se utilizó para purificar las casas y los campos.

Aceite enebro

Recogiendo el aceite de enebro tras su destilación en el horno (E. Monesma, 2003)

Bibliografía:

Gracia, D. 199: Alloza en la Edad Moderna. IET, Teruel

Gusi F., Barrachina, A. y Aguilella, G. 2009: “Petroglifos “ramiformes” y hornos de aceite de enebro en Castellón. Interpretación etnoarqueológica de una farmacopea rural intemporal”. Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Castellonense, 29, Castellón, 257-278.

Martínez, M. 1981: “Nota sobre unos hornos de “ginebro” de Alcorisa (Teruel)”. Teruel, nº 66. Instituto de Estudios Turolenses, Teruel, 183-188.

Mesado, N. 2012: “Insistiendo sobre los hojiformes insculturados”, Archivo de Prehistoria Levantina, vol XXIX, Valencia, 157-186.

Monesma, M. 2003: “ El aceite de enebro”, Así vivimos, Zaragoza, 78-79.

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